Fueron más de veinte años detrás del micrófono, haciendo aquello que tanto lo apasionó en vida, esa actividad nada fácil, criticada, requerida de reconocimiento mayor, entre muchas otras cosas, como es el periodismo radial informativo. En este ejercicio donde fueron muchos los años, dos décadas al aire, el vestigio plasmado debe ser ese ejemplo para las actuales y venideras generaciones enfocadas en este camino transmisor.
Sumado a lo anterior, don Luis Armando Torres Colmenares demostró ser gustoso y apasionado del arte sensible combinado entre sonidos y letras armónicas de distintos ritmos como es la música. Fue director de la emisora Campo Serrano Radio 96.7 FM. Hizo parte del Colegio Nacional de Periodistas en Aguachica, Cesar, y se caracterizaba por la virtud servicial como persona y, en el ámbito profesional, por expresar siempre la verdad en una sociedad que muchas veces se hace ilusiones con mentiras prometedoras.
“La hora del retorno” será recordada no solo por el romanticismo pregonado en las canciones, sino por aquel ser humano, conocedor de la vida de artistas musicales, quienes también dejaron plasmada su voz a través de cantos que en su momento sirvieron para enamorar, reconciliar, dar una oportunidad y establecer relaciones de noviazgo o maritales, generando frutos como respuesta de un “sí” para formalizar la relación entre un hombre y una mujer.
Académicamente preparado, era administrador de empresas, egresado de la Universidad Popular del Cesar, seccional Aguachica, y como hombre, no fue ajeno al gusto por el fútbol, hincha del Deportivo Cali, hasta el punto que en su féretro fue colocada la bandera alusiva a esta institución deportiva. Su voz ya no será escuchada a través de la radio y redes sociales, sin embargo, tampoco será olvidada porque el sentimiento transmitido fue muy grande, así como fue grande el afecto no solo de un pueblo, sino de una subregión que alcanzó a escuchar sus críticas, opiniones, mensajes y, más allá de eso, de tratar con un ser humano dispuesto a servir y ayudar.
Su voz fue representativa entre aquellos que lo rodeaban y lo acompañaban dentro de la cabina radial, y para sus colegas fue considerado maestro, demostrando respeto con el propósito de que estos reflejaran los valores éticos formadores de seres valiosos como fue Torres Colmenares. El amor sembrado en los demás, su saludo, su esmero por ser responsable en lo que lo apasionó, buscaba reciprocidad y traspaso en los demás cuyo propósito era que aquellos actuaran de la misma forma.
En el contexto familiar enseñó a sus hijos disciplina, constancia y esfuerzo, instruyendo en lo moral acciones o caracteres conducentes a la bondad, y brindando el gran ejemplo de levantarse temprano para “luchar” ante aquello nada fácil como es la vida. No será fácil prender la radio, mirar el teléfono y aceptar la ausencia de todo un señor, quien fue hombre de fe y buscador de aquel a quien se le debe toda la existencia como es la grandeza poderosa de Jesucristo, Rey de Reyes. Ya la voz de Armando Torres Colmenares no será escuchada en la sociedad, pero sí será recordada en aquellos quienes tuvieron la oportunidad de tratar con este caballero. Redactado por: Jesús David Díaz Almendrales “Chicharito”







