Ante todo, quiero darle gracias a Dios, a quien le debo la vida y todos mis triunfos; a Ninfa Piñerez Mestre, que me favoreció como su hijo adoptivo cuando apenas contaba con ocho años de edad, cuando fui a estudiar en Pueblo Bello en el colegio Liceo Cervantes, dirigido por el insigne profesor Dagoberto Fuentes Zuleta; a Ana Arzuaga de Mestre, que me parió y, con su conducta intachable al igual que Ninfa Piñerez, me enseñaron buenas costumbres; y, desde luego, a mi padre, Osvaldo Mestre Medina, que me dio todos los recursos económicos y siempre confió en mí apoyándome en todos mis emprendimientos.
Digo todo esto porque soy un hombre agradecido; como todo ser humano también he cometido mis errores. Asimismo, quiero pedir perdón a todas esas personas que sin querer les hice daño con mis actos, como también perdono a todas las que indeliberadamente o preterintencionalmente trataron sin éxito alguno de perjudicarme.
Hoy, que estoy retirado de la actividad laboral donde me desplegué por muchos años, soy feliz. El Ser Supremo me premió con un talento con el que puedo manifestar fácilmente mis estados emocionales y también contarles a mis lectores, a través de la escritura, todo lo que mi mente guarda del pasado y todo aquello que con una pequeña información puede producir mi fantasía creativa.
Ya cumplí la meta que todo hombre debe hacer en su paso por la vida terrenal: tengo cuatro hijos que me han dado muchas satisfacciones; en mi actividad laboral, sembré muchos árboles de los que he degustado sus frutos y he escrito cuatro libros, un centenar de cuentos y un sinnúmero de artículos que seguro estoy serán leídos por las nuevas y venideras generaciones.
Ahora me dispongo a publicar la segunda edición de mi novela, “Gracias a Cupertino”, donde, gracias a mi habilidad creativa otorgada por Dios, hago una mezcla entre lo histórico, lo religioso, lo político y lo fantástico. Fue un reto que pude plasmar en esta novela gracias a un testamento de 1890 que me facilitó mi primo que tanto quiero, el gran genealogista e historiador Alfredo de Jesús Mestre Orozco.
La obra, ahora corregida y ampliada, cuenta con un prólogo escrito por mi profesor y amigo Ciro Quiroz, y con una carátula nueva, diseñada por el publicista y asesor político Miguel Maldonado Martínez, quien además presenta en la contraportada al autor de la novela.
De modo que, para la Feria del Libro que se llevará a cabo en el mes de junio en la ciudad de Valledupar, estaremos presentando en el estand que nos asigne la Alcaldía y el diario EL PILÓN tres obras de mi autoría: “El hombre de las cachacas”, “Mis primeros cuentos” y “Gracias a Cupertino”.
Por Nondo Mestre.






