OPINIÓN

Cepeda, Paloma o el Tigre: ¿quién pasará a segunda vuelta?

La primera vuelta presidencial no se va a jugar en una sola cancha sino en cuatro: la de la representatividad; la del miedo y la gestión del gobierno; la del voto útil, es decir, quién sí suma para derrotar a Cepeda en segunda; y la del carril ideológico.

Enrique Herrera Araujo - columnista de El Pilón

Enrique Herrera Araujo - columnista de El Pilón

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La primera vuelta presidencial no se va a jugar en una sola cancha sino en cuatro: la de la representatividad; la del miedo y la gestión del gobierno; la del voto útil, es decir, quién sí suma para derrotar a Cepeda en segunda; y la del carril ideológico.

Y si uno mira esas cuatro canchas, la conversación pública ya empieza a insinuar una respuesta.

La primera cancha: la representatividad

Partamos de una conclusión: a Cepeda y a Petro no se les derrota solo mostrando sus fracasos. Se les derrota quitándoles la bandera de la representación.

La batalla de fondo es: quién representa, quién interpreta y quién conecta. Porque hoy la política no la gana solo el que propone más. La gana el que encarna más ciudadanía.

Eso lo han entendido Paloma y Oviedo. Por eso buscan ampliar el abanico de la representación para que más gente se vea reflejada en el poder. Y por eso uno ve en redes a Paloma en una tienda comiendo patacón o manejando un taxi o a Oviedo, de parrillero en una moto en Cartagena.

La lógica es simple: Petro triunfó, en buena medida, porque le habló a una parte del país que sentía que no tenía voz. Quien quiera derrotar ese proyecto no puede limitarse a denunciarlo; tiene que disputarle la representación.

La segunda cancha: el miedo y la gestión de gobierno

La elección ya no gira solo alrededor del desastre de Petro. Eso ya se sabe. Gira, además, alrededor del modelo que encarna Cepeda: uno más dogmático, más estatista y más hostil con la iniciativa privada.

El país terminará escogiendo entre dos rutas: una que cree riqueza, inversión y empresa; y otra que estatiza, politiza, clienteliza y, por esa misma vía, corrompe.

Pero no se trata solo del modelo económico. También se trata del estilo de gobierno.
El problema no es únicamente lo que dice Cepeda. El problema también es lo que calla. Calló con Quintero en la Supersalud. Calló frente a los ataques al Banco de la República. Y ese silencio asusta, porque anticipa un gobierno mudo ante los abusos, opaco ante el país y renuente a rendir cuentas.

Por supuesto, en la ecuación pesa también la mala gestión de Petro. Pero ojo: en el anti-petrismo, por sí solo, no está la clave para derrotar a Cepeda. Hace parte de la ecuación, sí, pero no es toda la ecuación.

Petro leyó a Arendt. Gobierna aislando a sus tribus del mundo real. Lo hace con propaganda, con RTVC, con bodegas y con una narrativa que no informa sino que fabrica una realidad paralela. Y de esa distorsión vive hoy Cepeda en las encuestas.

Pero ninguna propaganda derrota para siempre a la realidad. Toda ficción aguanta un tiempo, hasta que la realidad irrumpe y rompe el relato. Ahí está la tarea de la oposición: destruir la ficción y reconectar a la gente con la realidad.

La tercera cancha: el voto útil

La elección entró en otra fase. Ya no es solo la del rechazo a Petro. Es la de una pregunta más práctica: ¿quién sí puede derrotar a Cepeda en segunda vuelta?

Y la conversación pública empieza a responder: Paloma.

¿Por qué? Porque hoy aparece como la que más suma entre distintos: de la derecha al centro. Ahí caben el voto útil, el voto anti-Cepeda y, además, la capacidad de recibir apoyos partidistas que podrían endosarle entre 2,4 y 2,9 millones de votos. Es aritmética electoral.

A eso súmese una ñapa: en una segunda vuelta, Fajardo y Claudia podrían llegar donde Paloma; nunca donde Abelardo.

La cuarta cancha: el carril ideológico

La presidencial ya va mostrando sus carriles.

Cepeda está en la izquierda dura. Abelardo, en la derecha dura. Paloma se mueve de la derecha al centro, en un carril más ancho. Fajardo ocupa el centro. Claudia, la centroizquierda.

Y aquí aparece un dato político clave: el voto de centro entró en modo realidad. Si Fajardo y Claudia no logran meterse de verdad en la pelea, a buena parte de ese electorado solo le quedarán tres caminos: la irrelevancia, el voto en blanco o el voto útil.

Y en ese reacomodo Oviedo puede capturar una franja decisiva en primera vuelta, porque quienes no quieren que el Tigre o Cepeda lleguen a la Casa de Nariño no se van a quedar mirando desde la barrera.

Ya por último. Hay un patrón regional interesante: el que más se corre a la derecha pierde. En Chile, Kaiser no pasó. En Bolivia, “TutoQuiroga pasó pero perdió. Y en Perú, López Aliaga podría quedarse por fuera del balotaje o en el balotaje. Es decir, los más ubicados a la derecha no están ganando las elecciones.

En conclusión

La primera vuelta no se decidirá únicamente por los malos resultados de Petro. Se decidirá por quién logre representar más, por quién genere menos miedo, por quién parezca realmente capaz de derrotar a Cepeda en segunda y por el carril ideológico en el que termine acomodándose la mayoría del país.

Hoy, la cancha no está cerrada. Pero tampoco está en blanco.

Y si la conversación pública sigue moviéndose hacia el voto útil, la representatividad ampliada y el temor a un gobierno de Cepeda, Paloma empieza a perfilarse como la que más opciones tiene de pasar a segunda vuelta.

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