En el tramo 3 del proyecto Ruta del Sol, Valledupar tiene tres puntos del municipio que restringen paso a una sola calzada y que demandan que el alcalde Ernesto Orozco se apersone y ejerza un mayor liderazgo que permita prontas soluciones. Estos puntos son los pasos por los corregimientos de Aguas Blancas y Valencia de Jesús, lo mismo que la entrada y salida de Valledupar.
Es corto el tiempo que le queda a la fase de construcción de esa obra, unos dos años, y si no se hacen esas soluciones, ya quedarán así y se dará paso a la fase de operación y mantenimiento de lo existente por parte del concesionario Yuma, una compañía del conglomerado constructor italiano Impregilo SPA, que ahora adopta el nombre de WeBuild.
Aunque Orozco indicó a EL PILÓN que, en cuanto al punto de entrada y salida de Valledupar, su administración está haciendo las gestiones para que los permisos ambientales se adelanten por parte de la ANI, y ya el Ministerio del Interior manifestó que no hay necesidad de consulta previa… y que se adelanta “la gestión predial de ese punto y poder construir la glorieta en el sitio del anillo vial, que la doble calzada llegue ahí y luego siga hacia el Obelisco para continuar en una doble calzada urbana de 33 metros de ancho”, deberá personalmente por este a cargo de acordar a las partes y superar obstáculos como la invasión que la gobernación en la ejecución del anillo vial habría hecho de la franja del concesionario.
En lo referente al paso por Valencia de Jesús, la ciudadanía circula y observa la pesada estructura en concreto de un puente peatonal sobre el piso sobre el que la comunidad, o más exactamente familias que la integran, ha venido cambiando de posición e interrumpido la adecuación de paso vehicular en la segunda calzada.
El alcalde manifiesta que la Alcaldía ha hecho el “acompañamiento a la comunidad escuchando sus solicitudes e incomodidades y le dijimos a la ANI, en reunión pasada, en compañía de Yuma, todo lo que la comunidad estaba manifestando como el deterioro de las viviendas. Tratamos lo de la construcción de los carriles de desaceleración y acceso al corregimiento, la construcción del puente peatonal y se va a continuar con otra socialización de las intervenciones con la comunidad y la implementación de los trabajos”.
Sin embargo, como en el caso de Agua Blancas —y otros casos ya en jurisdicciones de otros municipios como Bosconia y El Paso— se suelen tirar la pelota Yuma y la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI. Yuma sostiene que solo se atiene a lo previsto en el Contrato de Concesión y a lo autorizado, más allá que pague el gobierno nacional a través de la ANI. En muchos casos razón no le falta. El problema es que la Nación dice no tener los recursos; y sufre el mal efecto de haber congelado los peajes en el país en el periodo 2022-2023. Ahí se requiere ya la intervención del mandatario municipal. También moderando las aspiraciones, que suelen ser maximalistas de las comunidades y algunos de sus líderes. Viene el periodo electoral y más rápido habrá que moverse.
Para el caso de Aguas Blancas se está haciendo una convocatoria a la comunidad para dialogar con ella (otra más). Será una reunión entre Alcaldía y comunidad, para escuchar a la gente y llevar las peticiones de lo que han reclamado a Yuma, para que esa entidad proceda de acuerdo con los compromisos adquiridos y hacerle apertura al tramo construido; sin embargo ya lo hemos señalado: Yuma trasladará requerimientos a la ANI. Hay aspiraciones altas, trámites largos y dinero escaso.
Hay que convertir todas esas dificultades en oportunidades. Se necesita acción, presencia en territorio y liderazgo social y político del alcalde, visitar obras, convocar mesas técnicas, hallar soluciones prácticas y creativas, aportar soluciones al alcance del municipio, poner plazos, exigir respuestas, elevar el tema a instancias nacionales, sumar a la bancada parlamentaria del Cesar, movilizar a los gremios y a la ciudadanía.






