En El Plan, edén vegetal de La Guajira, corregimiento de La Jagua del Pilar, los nombres de la vieja Sara y Matilde Lina brillan en la memoria cultural de la música vallenata por ser musa de dos excelsos poetas del canto vallenato. La vieja Sara María Salas Baquero (1892-1975), la madre de los juglares Emiliano Zuleta y Toño Salas, a quien Rafael Escalona inmortalizó desde la década de 1950 con el merengue ‘La vieja Sara’, y entre sus versos: “…También le traigo su regalito / un corte blanco con su collar / pa’ que haga un traje bonito / y flequetee por El Plan”.
Matilde Lina Negrete Soto (primero de abril de 1936), una joven esbelta de fineza juvenil, de hermosa cabellera que regodeaba sus caderas y la sonrisa de su voz con aromas de primavera. A finales de la década de 1960, se hizo una mujer famosa por el canto de Leandro Díaz, y le puso su nombre, ‘Matilde Lina’, y entre sus versos: “…Si ven que un hombre llega a La Jagua / coge camino y se va pa’ El Plan / está pendiente que en la Sabana / vive una hembra muy popular. / Es elegante, todos la admiran / y en su tierra tiene fama / cuando Matilde camina / hasta sonríe la Sabana”.
“Cuando Matilde camina hasta sonríe la sabana”. Es uno de los versos más significativos de la canción, una figura literaria que se conoce como prosopopeya o personificación, que consiste en atribuir a los animales, a los vegetales o a las cosas acciones o cualidades propias de los seres humanos.
Este primero de abril, en El Plan, Matilde Lina celebró sus felices 90 años de vida en compañía de sus hijos: Marielsy, José Alberto, Milciades, Néfer y José Enrique, y nietos, otros familiares y amistades. El sacerdote Jhonny Trillos, de Urumita, ofició la eucaristía. Entre las personalidades presentes, la alcaldesa de La Jagua del Pilar, Ivón Manjarrez, y el presidente nacional de Sayco, Rafael Manjarrez. La reunión social fue en su casa, ubicada muy cerca a la entrada del pueblo por la vía de Manaure; es una calle amplia y pavimentada, y tiene su nombre: Matilde Lina.
Con Matilde Lina nos une la amistad desde 1994, cuando su hijo José Enrique Morón Negrete era mi alumno en el colegio Upar, y en una reunión de padres de familia la conocí. En ese año el colegio celebraba el vigésimo aniversario de fundación, y en un acto especial le entregué la mención: Matilde Lina, la musa del canto vallenato. Después conocí a Marielsy Zequeda Negrete, su hija mayor, profesora de Literatura en el colegio Enrique Pupo Martínez de Valledupar. Por cuestiones personales, no pude asistir, pero le envié mis décimas:
I
Esa hermosa cabellera
un racimo natural
con aroma matinal
regodeaba su cadera.
El sol de la primavera
en sus pies se detenía,
un suspiro en melodía
a su cuerpo enamoraba
y cuando ella caminaba
todo el pueblo sonreía.
II
Un cantor enamorado
se jugaba el desafío
y en las orillas del río
recordaba lo soñado.
En ese instante hechizado
del trovador invidente
la musa envuelve a su mente
y en el vuelo de un turpial
un canto se hace inmortal
para el alma de la gente.
III
Esa canción es del tiempo
como luna en la colina,
su nombre Matilde Lina
que siempre suena en el viento.
Del canto es un monumento
pentagrama de poesía,
su autor es Leandro Díaz
este lírico cantor
con sus pinceles de amor
pintó bellas melodías.
Por: José Atuesta Mindiola







