Probablemente sea la primera vez que escuche el término paradiplomacia y debo decirle que no tiene nada que ver con paramilitarismo, absolutamente nada. Solo comparten el prefijo “para-”, cuyo propósito es enunciar que es paralelo a algo. En este caso, paralelo a la diplomacia que ejerce el Estado desde su Ministerio de Relaciones Exteriores, por ejemplo.
De acuerdo con el profesor e investigador mexicano Zidane Zeraoui: “La paradiplomacia es así una nueva tendencia donde los sub-gobiernos, o más bien, según cómo cada gobierno llame a sus entidades federativas, provincias, departamentos o regiones, toman acciones autónomas en cuestión de política internacional. Básicamente las entidades buscan una vinculación externa para mejorar su desarrollo u obtener un beneficio local, entre otros objetivos, sin miras al resto del país”.
En ese sentido, la paradiplomacia son las acciones formales e informales que realizan actores no estatales. Dependiendo del enfoque teórico, se limita a los actores subnacionales –para Colombia municipios y departamentos– o incluye a empresas, universidades y organizaciones no gubernamentales de la sociedad civil.






