En este estado, en un punto de quiebre, estamos en Colombia actualmente, este país maneja una sobrecarga emocional, nos sentimos asfixiados, no aguantamos más presión y es inevitable que replanteemos la vida: cambiar de hábitos, buscar ayuda, aportar soluciones y bajar los niveles de alteración y de intolerancia; es preciso ser más propositivos y cultivar la paciencia como un elemento de acompañamiento social, de entendimiento y respeto.
Acabamos de pasar, este domingo 21 de junio de 2026, la segunda vuelta del proceso político en el que no descubrimos nada nuevo. Somos un país de gente intolerante, dividido de una manera infame, polarizado a ultranza y cada polo creyéndose poseedor de la verdad absoluta.
Esta nota va más allá de ahondar en esas diferencias, no es mi interés, busco que los de izquierda, los de derecha, los del centro y aquellos que no tienen un sector definido, entre todos, podamos analizar cómo salimos de este punto de quiebre.






