El escritor y conferencista Alberto Linero fue uno de los protagonistas de la Feria del Libro de Valledupar (Felva) 2026, donde presentó su más reciente libro Romperme fue solo un comienzo en un conversatorio que reunió a cerca de doscientos asistentes en la Casa de la Cultura. El evento, con auditorio lleno, giró en torno a la fragilidad humana, el dolor y las posibilidades de reconstrucción personal.
Durante el diálogo, Linero planteó que su obra busca desmontar discursos idealizados sobre la vida y la felicidad. “Nos han hecho creer que todo va a estar bien y que lo podemos todo, y no es verdad”, afirmó, al insistir en que la esperanza debe construirse desde la realidad, reconociendo las pérdidas, el fracaso y las rupturas como parte de la experiencia humana.
Romperse y reconstruirse
El autor explicó que “romperse” es el momento en que se fractura la sensación de seguridad: la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa o un diagnóstico inesperado. En ese sentido, subrayó que la vida implica inevitablemente atravesar crisis, pero también aprender a reorganizarse a partir de ellas.
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la necesidad de resignificar el dolor. Linero señaló que no se trata de evitar el sufrimiento, sino de aprender a vivir con él y darle sentido: “No puedo prometer que no vas a sufrir, pero sí que puedes ser capaz de vivir aun con ese sufrimiento”.
En medio de su reflexión, el conferencista compartió experiencias personales, como la muerte de su padre, para ilustrar cómo el duelo transforma la vida sin detenerla. “Yo pensé que el mundo se acababa, pero tuve que seguir viviendo, y algo más: seguir siendo feliz”, relató.
Falta de educación emocional
Linero también hizo énfasis en las fallas en la educación emocional, al considerar que muchas personas no están preparadas para gestionar sus emociones ni enfrentar la adversidad. Criticó lo que denominó “optimismo tóxico”, una visión que niega el dolor y crea expectativas irreales sobre la vida.
El conversatorio incluyó referencias a la cultura vallenata, que —según explicó— marcó su formación sentimental y su comprensión del amor. Aseguró que muchas de las lecciones que luego encontró en la teología ya estaban presentes en las canciones, donde aprendió sobre la permanencia, el perdón y las relaciones humanas.
Finalmente, Linero propuso entender la reconstrucción personal como un proceso que implica soltar lo que no sirve y reconocer lo esencial. “Uno se rompe para deshacerse de pedazos que ya no sirven”, concluyó, dejando como mensaje central que la vida, incluso en medio de la dificultad, siempre ofrece la posibilidad de volver a empezar.






