FESTIVAL VALLENATO

Rodrigo Rosado, el agente que cambió las multas por el verso en el Festival Vallenato

Aunque en esta edición alcanzó las instancias semifinales de la canción inédita y el duelo de versos, no logró el tiquete hacia la final celebrada el viernes en el Parque de la Leyenda.

web-Rodrigo Rosado, el agente que cambió las multas por el verso en el Festival Vallenato.

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Por: Deivis

@el_pilon

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Terminó el Festival Vallenato y la corona de Rey de Piqueria Mayor quedó en manos de Jaider Daza Bolaño. Pero más allá del ganador oficial, en las tarimas de la competencia hubo una historia que se robó el show.

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El ambiente en el tradicional parque Los Algarrobillos cambió cuando Rodrigo Rosado subió a la tarima. A diferencia del resto de los participantes, vestía su uniforme azul de agente de tránsito del municipio de San Diego, población ubicada a media hora de Valledupar. Esa imagen rompió con el molde visual de los verseadores y capturó de inmediato las miradas del público durante las rondas eliminatorias de la piqueria, una modalidad que exige agilidad mental para improvisar cuartetas y décimas.

A sus 63 años, Rosado demostró que conoce las reglas de la rima tan bien como las normas de movilidad. Aunque en esta edición avanzó hasta las semifinales del duelo de versos, no logró el cupo para la noche de cierre en el Parque de la Leyenda Vallenata. Sin embargo, su paso por el escenario dejó una marca. Para él, la música es una herencia que lo acompaña desde los siete años y que solo pausó por una prioridad mayor: la crianza de sus hijos.

Con el orgullo de quien ha cumplido su tarea, el agente relata que su retiro temporal de los escenarios tuvo como propósito financiar la formación académica de su familia. Hoy celebra los resultados de ese esfuerzo: sus hijos son dos médicos, un sociólogo y un comunicador social. Cumplida esa meta, decidió retomar su faceta de cantor para demostrar que en las calles sandieganas el rigor del control vial también da espacio para el folclor.

Durante sus presentaciones, dejó claro que su oficio formal y su vocación conviven. Para este participante, subir a la tarima representa una oportunidad de preservar la tradición oral y conectar con la gente desde la espontaneidad. Aunque los jueces no inscribieron su nombre en el listado de finalistas, Rosado bajó del escenario con la certeza de haber demostrado que, detrás de la autoridad de su placa, hay un hombre que prefiere regalar versos en lugar de imponer comparendos.

El impacto de su participación trascendió el parque y llegó a las redes sociales, donde se volvió tendencia. Los asistentes compartieron videos de sus improvisaciones acompañados de comentarios que celebraban su particular puesta en escena: “Si no gana impone comparendos al jurado” o “El hombre se lleva su uniforme para imponer autoridad”. Un contraste de humor y respeto para un personaje que refrescó la competencia.

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