EL VALLENATO

“Siempre estará viva”: sentido adiós a la compositora Yolanda Ariño en la Casa de la Cultura de Valledupar

El homenaje a Yolanda Ariño en la Casa de la Cultura de Valledupar, donde legendarios, niños del vallenato y su familia le dieron el último adiós entre canciones y recuerdos.

Familiares, amigos y miembros de la Fundación Músicos Legendarios despiden a Yolanda Ariño en la Casa de la Cultura de Valledupar, entre canciones y oraciones. Foto: Said Armenta.

Familiares, amigos y miembros de la Fundación Músicos Legendarios despiden a Yolanda Ariño en la Casa de la Cultura de Valledupar, entre canciones y oraciones. Foto: Said Armenta.

Por: Katlin

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Amigos, familia, estudiantes, colegas y miembros de la Fundación Músicos Legendarios se reunieron en la tarde del 5 de mayo en la Casa de la Cultura de Valledupar para despedir a Yolanda Ariño entre palabras y canciones. “Hoy los Legendarios del Vallenato, la cultura y el arte territorial se encuentran de duelo por la partida hacia la eternidad de nuestra querida Yola”, dijo uno de los voceros de la fundación, al recordar que Ariño fue socia fundadora y miembro de su junta directiva.

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En medio de la sala, con sus cuatro hijos al frente, el mensaje fue claro: “No te preocupes porque juglaresas como tú siempre estarán vivas. Nosotros los legendarios vamos a recoger tus banderas, tus ideas y vamos a continuar con tu legado”, añadieron, entre aplausos y lágrimas. La tarde avanzó entre notas de acordeón y voces quebradas, mientras afuera el cielo comenzaba a nublarse sobre la capital del Cesar.

“Una guerrera de nuestra música”

Varios de los legendarios tomaron la palabra para despedir a la compositora. “Hoy nos toca despedir a una mujer, una guerrera de nuestra música”, recordó uno de ellos, al evocar cómo la conoció a finales de los años setenta en la carrera octava de Valledupar, cuando la casa de los Ariño era punto de encuentro para músicos. Contó que en los festivales “ella era una guerrera que siempre iba a concursar, a exponer su talla, su cría musical, y guerreaba por sus canciones”, incluso peleando con el sonido “porque ella siempre quería sonar bien”.

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Otro de los legendarios reconstruyó una de las frases que Yolanda dejó como manifiesto artístico cuando en su familia le sugirieron que ya era hora de bajarse de las tarimas: “Nosotros los músicos, los artistas, el día que no cantamos, no tocamos, se nos acaba la vida”. “Eso es un don que Dios nos dio, el don más lindo que pudo haber dado nuestro Dios, el talento de la música”, agregó Aris Vargas, antes de dedicarle una canción compuesta para su propia madre, como símbolo de despedida.

Canciones para Yola

El homenaje se sostuvo, sobre todo, en las canciones. Los legendarios interpretaron temas que, según ellos, eran de los preferidos de Yolanda: “Paisaje de sol”, “Mi Señor de mi valle”, “Nació mi poesía” y clásicos como “Ni por mil puñados de oro”, dedicados a las madres. “Yola, yo te necesito como las plantas al sol”, cantó uno de los músicos, adaptando los versos de un paseo para subrayar que la compositora “vivirá en nuestros corazones y en nuestro folclor vallenato”.

Los niños del vallenato de la escuela de Andrés ‘Turco’ Gil también tuvieron su espacio. “Aquí los niños del vallenato, los que siguen con el legado que deja nuestra querida Yolanda, la vienen a despedir con sus canciones, porque el vallenato tradicional, como Yolanda, nunca morirá”, anunció el presentador antes de que los menores tomaran el micrófono. Ellos interpretaron un son que hablaba de un “viejo compromiso de componer” y de la mezcla de risa y llanto al tocar el acordeón, en una escena que resumía el cruce entre duelo y gratitud.

La voz de sus hijos

Hacia el final, uno de los hijos de Yolanda, Aris Vargas, tomó la palabra para agradecer el acompañamiento. “Sé lo que los legendarios querían a mi mamá, sé que todas las personas que están aquí le tenían un gran aprecio, un gran amor”, dijo, mientras reconocía que “jamás un abrazo bastaba para mostrar el amor que tenía por ella”. Se comprometió ante el auditorio: “Todo lo que hizo por gestionar, por enseñar, por cultivar no se va a perder. Voy a hacerlo todos los días de mi vida para recordarte como lo eres y como lo vas a ser siempre para mí: como la mejor del mundo”.

El maestro Andrés ‘Turco’ Gil acompaña el homenaje a Yolanda Ariño, recordando décadas de trabajo conjunto en la formación de nuevas generaciones vallenatas. Foto: Said Armenta.

El maestro Andrés ‘Turco’ Gil acompaña el homenaje a Yolanda Ariño, recordando décadas de trabajo conjunto en la formación de nuevas generaciones vallenatas. Foto: Said Armenta.

Luego, visiblemente conmovido, interpretó una canción de la autoría de su madre, “una de las más bonitas”, que narra la historia de “la madre de un niño del vallenato” y el dolor por su partida, pieza que muchos vinculan con la experiencia de Consuelo Araujonoguera.

Los Niños del Vallenato de la escuela de Andrés ‘Turco’ Gil interpretan un son en honor a Yolanda Ariño. Foto: Said Armenta.

Los Niños del Vallenato de la escuela de Andrés ‘Turco’ Gil interpretan un son en honor a Yolanda Ariño. Foto: Said Armenta.

Afuera, mientras el ataúd era despedido entre notas de acordeón, las primeras gotas de lluvia cayeron sobre Valledupar, como si el cielo también se uniera al llanto por la mujer que entregó toda su vida al folclor.

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