“Desde octubre de 2025 la empresa nos viene incumpliendo con la asignación salarial”, resume Jorge Mario Rúa Mestre, auditor de calidad de Asmet Salud EPS en Valledupar, mientras se le pregunta por uno de los carteles que desde hace días ven los usuarios pegados en la sede, sin entender del todo qué ocurre adentro. La foto completa la da él mismo: en enero solo les pagaron el 50 % del salario, febrero no se ha cancelado y ya es 11 de marzo sin una sola comunicación formal de la agente interventora, de la gerencia nacional ni de la Superintendencia Nacional de Salud.
Paro en Valledupar y 17 municipios del Cesar
Este miércoles los trabajadores decidieron pasar del papel a la calle. “Hoy decidimos hacer una marcha pacífica y una vía de hecho pacífica cerrando las oficinas tanto aquí en Valledupar como en los diferentes municipios donde hacemos presencia, que son 17 municipios en total en el departamento del Cesar”, explica Rúa Mestre sobre la jornada de protesta que se replica a nivel nacional entre las 7 y las 11 de la mañana. Solo en Valledupar, hay más de 30 empleados participando; en todo el Cesar calculan entre 200 y 250 trabajadores en plantones frente a las sedes.
La movilización se suma a las que ya se venían adelantando desde febrero, cuando sindicatos y personal administrativo denunciaron retrasos sistemáticos en el pago de salarios y falta de respuestas de la EPS, que se encuentra bajo intervención de la Supersalud hasta mayo de 2026.
“Esta situación está en conocimiento de la Secretaría de Salud departamental. Hemos hecho mesas de negociación con el agente interventor, pero todavía no hemos logrado que nos cancelen los salarios adeudados”, insiste el auditor.
“Nuestro mínimo vital depende de esto”
Detrás de las pancartas hay historias muy concretas. Rúa Mestre cuenta que ya habló con el dueño del apartamento donde vive para pedir plazo, mientras los servicios públicos se le empiezan a cortar: “Ya Afinia suspendió los servicios en mi casa, igual en Emdupar, y Gases del Caribe nos da dos meses para poder pagar la factura. ¿Cómo estamos haciendo? Por gracia y misericordia de Dios llevamos nuestros hijos al colegio. Hoy en mi carro me traje cinco personas para poder colaborarnos entre todos y venir a hacer la manifestación de manera pacífica”.
Pancartas pegadas en la fachada de la sede de Asmet Salud en Valledupar denuncian salarios atrasados y exigen soluciones. Foto: Said Armenta.
La mayoría de quienes protestan tienen contrato a término indefinido, pero sienten que esa estabilidad es puramente formal ante lo que viene con la EPS intervenida. “Estamos en una incertidumbre total porque usted sabe que salimos de operación y que nuestro mínimo vital depende de lo que estudiamos”, advierte el trabajador.
¿Se afecta la atención a los usuarios?
Uno de los temores de los pacientes es que la protesta derive en cierre total de servicios. Rúa Mestre insiste en que, por ahora, la afectación es principalmente administrativa: “La prestación del servicio se está garantizando al 100 %. El servicio está totalmente abierto. En lo que estamos haciendo presión es en cuanto a los trámites administrativos de algunos procedimientos que no se encuentran dentro de la red contratada en el Cesar y que hay que gestionar en otros departamentos”.
Sin embargo, la combinación de intervención prolongada, pérdida masiva de afiliados y atraso en sueldos prende alarmas entre trabajadores y usuarios. A nivel nacional, Asmet Salud, con más de 867.000 afiliados en todo el país y una caída del 54,7 % de afiliados en el último año, ya ha salido de territorios como Caldas, Santander y Norte de Santander por decisiones de la Supersalud.
Entre las historias que muestran el impacto de la crisis de Asmet Salud está la de una afiliada de El Copey cuyo esposo depende de diálisis para sobrevivir. Ella cuenta que, además de las dificultades para conseguir medicamentos, la EPS le está negando los viáticos para trasladarlo a sus citas en Valledupar, lo que la obliga a pagar de su bolsillo cerca de 60.000 pesos por cada viaje de ida y vuelta.
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“Yo estoy haciéndole la vuelta para que me le den el transporte, porque me le quieren quitar los viáticos”, relata, y explica que tuvo que interponer una tutela que solo reconoció el auxilio para su esposo, pero no para ella como acompañante. Sin respuestas claras sobre el futuro de la EPS en su municipio y Valledupar, resume su situación entre frustración y cansancio: “No le tienen ni medicina ni nada, y uno tiene que seguir viniendo como pueda, porque la vida de ellos depende de eso”.
Protestas laborales en una EPS bajo intervención
Mientras los carteles hablan de sueldos sin pagar, detrás hay un problema estructural. Asmet Salud lleva intervenida desde 2023 y la medida fue prorrogada hasta 2026 por fallas financieras y asistenciales que no se han corregido. El propio sindicato Sindisalud ya había advertido que los retrasos salariales se atribuían a embargos de cuentas y a una situación económica que afecta tanto a trabajadores como a la red de clínicas y hospitales, en medio de deudas crecientes.
En ese contexto, la imagen de funcionarios cerrando temporalmente las oficinas de la EPS en Valledupar y otros 17 municipios del Cesar funciona como advertencia: si la entidad no logra estabilizarse financieramente, el golpe no será solo para los trabajadores que hoy reclaman en la calle, sino también para los usuarios que ya viven traslados, tutelas y largas esperas para conseguir una cita o un medicamento.







