La música vallenata pierde a una de sus voces más auténticas y persistentes. En la mañana de este lunes 4 de mayo, falleció en una clínica de Valledupar la compositora, cantante y gestora cultural Yolanda Ariño.
Ariño, nacida en Becerril (Cesar) pero vallenata por adopción y convicción, dejó una huella imborrable tras más de 40 años de trayectoria. Su partida se produce apenas meses después de haber alcanzado uno de sus mayores orgullos: ser coronada como Reina de la Composición en el Encuentro Vallenato Femenino (EVAFE) 2025, un título que reivindicó su lucha por el espacio de la mujer en la creación lírica.
Una vida entre versos y enseñanza
Más allá de su faceta como autora de temas como ‘Cuadro de recuerdos’, ‘Alondra herida’ y ‘Traigo folclore’, Yolanda fue una columna vertebral en la Academia Andrés ‘Turco’ Gil. Allí, su labor como gestora cultural fue determinante para proyectar a niños y jóvenes talentos.
Su legado familiar y musical se refleja en su hijo, el cantante Aris Vargas, a quien impulsó hasta convertirlo en parte de la histórica delegación que llevó el vallenato a la Casa Blanca ante el presidente Bill Clinton. Asimismo, fue hermana del recordado intérprete Adalberto Ariño, con quien compartió la pasión por las raíces más puras del género.
Una voz de resistencia
Yolanda Ariño será recordada no solo por su talento, sino por su franqueza al señalar las barreras del “machismo folclórico”. Siempre instó a los grandes intérpretes a mirar hacia las composiciones femeninas, defendiendo la sensibilidad y la capacidad de las mujeres para narrar la vida a través del acordeón.
Con su partida, el folclor pierde a una guardiana de la tradición, una mujer que, emulando sus propios versos, se marcha llevando en el alma “la poesía de Escalona y el pedazo de acordeón” que tanto defendió.







