VALLEDUPAR

El Rey del Valle

Entre las diversas composiciones que dio a conocer “Nico”, como cariñosamente le llamábamos, encontramos, además de la premiada “El Hachero” y “El Rey del Valle”, “La Petatera”, “Las cosas mías”, “La casita” y“La muerte de un acordeón”, entre otras a las que dedicaremos espacio en otra publicación.

Nicolás Esteban Maestre Martínez ganador de la canción inédita 1974 con El Hachero.

Nicolás Esteban Maestre Martínez ganador de la canción inédita 1974 con El Hachero.

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Al filo de las once de la noche del día sábado dos de mayo, instantes en los que culminaba el concurso de acordeones del 59 Festival Vallenato, abandonó este plano espiritual “El Rey del Valle”, Nicolás Esteban Maestre Martínez, nacido en Patillal el 2 de septiembre de 1944, en el hogar formado por Silvestre Maestre, “El Chivi”, y Sixta Martínez. Desde muy joven mostró su gusto por la música.

Trasladada la familia a Valledupar cuando tiene siete años de edad, en el día en el que se da el viaje a bordo de un camión, recibe una gran impresión que dará origen a su composición que llamó “El Rey del Valle”, alusiva al río Guatapurí. 

Bajando desde lo alto de la Sierra

Majestuosamente viene deslizándose hasta aquí

Cruzando montes, llanos y veredas

Y regando una arrocera

Nos baña el Guatapurí.

Me relató Nico que nunca había conocido un río y cuando atravesaban el Guatapurí, a punto de concluir el viaje, hubo una tempestad, el río rugía y él se asustó mucho. Ahí surgió la idea de esa composición que posteriormente sería llevada al acetato. Es de aclarar que para ese momento el río se atravesaba por su cauce en el paso de La Ceiba, llegando a Valledupar por donde se ubica hoy la tienda “La Canoa”.

La familia llegó a vivir al barrio Cañaguate, en donde transcurre la adolescencia de Nicolás y le va a marcar su percepción de la vida en compañía de las amistades que allí forjará. Cuando cuenta con una edad de 26 años, es convencido por su amigo de muchachadas y con quien compartiría largas estancias en el río, el ya profesor de matemáticas y física del Colegio Loperena, Orlando Albert Corzo Pitre, egresado de la Universidad Nacional de Colombia, acerca de la necesidad de culminar sus estudios de bachillerato que había dejado a medias; es así como ingresa en el año 1970 a cursar tercero de bachillerato, donde es acogido por sus compañeros —la mayoría, no todos, de menor edad que él— y por el profesorado.

En el Loperena se destaca Nicolás por su preocupación por el desarrollo de la cultura y se integra al Centro Cultural Marco Fidel Suárez que dirige el también estudiante Antonio Julio Jiménez Villamizar, donde cumple una intensa labor.

Terminado el bachillerato decide vincularse a la Universidad Industrial de Santander (UIS) para iniciar estudios de una carrera que siempre opiné no era para él: Ingeniería Metalúrgica, pues no le veía envuelto en un ambiente de matemáticas y fórmulas químicas y físicas. Lo cierto es que, una vez llegado a esa institución, se enrola con los grupos de danzas y musicales de la universidad, los que lidera, y terminará dirigiendo las actividades culturales de la Universidad, abandonando los estudios de ciencias exactas que había escogido.

Es precisamente en el año 1974, cuando ingresa a la UIS, cuando es coronado Rey de la Canción Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata con su canción “El Hachero”, que constituye un homenaje a un campesino, amigo suyo, Rafael Barrera.

Entre las diversas composiciones que dio a conocer “Nico”, como cariñosamente le llamábamos, encontramos, además de la premiada “El Hachero” y “El Rey del Valle”, “La Petatera”, “Las cosas mías”, “La casita” y “La muerte de un acordeón”, entre otras a las que dedicaremos espacio en otra publicación.

Sobre “La muerte de un acordeón” se refiere así doña Consuelo Araújo Noguera, en su obra ‘Vallenatología’: 

“Con este paseo, Nicolás Maestre demuestra plenamente que el paseo vallenato moderno no lo es por la estridencia de sus notas, ni por la interpretación orquestal que algunos hacen de los aires musicales ni mucho menos por la vocalización arrancherada de sus estrofas (…), sino porque, con una concepción moderna y una visión más amplia, los compositores jóvenes del vallenato siguen cantando nuestros aires, ahora con voz universal cuyo eco traspasa los lindes regionales y se extiende sin fronteras”.     

Instalado en Bucaramanga, Nicolás, quien había tenido contacto con la tambora, se aficionó a este ritmo musical y comenzó a investigarlo, habiendo dedicado la última parte de su vida a la música de tambora y a su baile, dado que había pertenecido en sus años mozos a la agrupación Ballet Vallenato, bajo la dirección de Sofi Cotes.

A sus 81 años cumplidos, parte a la eternidad el excelso músico, folclorólogo y compositor Nicolás Esteban Maestre Martínez, “El Rey del Valle”. Sus exequias se cumplen en la funeraria Los Olivos de Valledupar y allí estará hasta el día martes 5 de los corrientes, cuando a las diez de la mañana se adelantará su sepelio.

Hasta siempre Nicolás.

Leovedis Elías Martínez Durán

lmartinezduran@gmail.com

@leovedismartinez 

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