VALLEDUPAR

El Ecoparque lineal: una deuda con el espacio público

Desde 1999, el Plan de Ordenamiento Territorial concibió un gran Ecoparque lineal a ambos lados del río Guatapurí, una infraestructura verde de escala metropolitana llamada a ordenar el crecimiento urbano, mitigar riesgos de inundación y potenciar el turismo.

Foto panorámica de Valledupar.

Foto panorámica de Valledupar.

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En Valledupar sobra tierra para soñar. Lo que falta es exigir que los sueños se cumplan. Cada año, durante el Festival Vallenato, la ciudad muestra todo su potencial y también sus límites: la ciudad colapsa, vías saturadas, parques desbordados y una presión evidente sobre el espacio público, exponen una realidad incómoda: existe una gran distancia entre la ciudad que Valledupar quiere ser y la infraestructura que hoy tiene para serlo. Una ciudad con vocación turística tiene en esa brecha su mayor oportunidad de transformación.

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Los datos son elocuentes. Con más de 500.000 habitantes, Valledupar debería garantizar al menos 15 metros cuadrados de espacio público efectivo por persona, según la norma nacional, pero el documento municipal de seguimiento al POT revela que el déficit supera las 490 hectáreas. Traducido a la vida cotidiana: más de 327.000 ciudadanos no tienen acceso digno a parques y zonas verdes, lo cual no es solo una cifra técnica, es una forma de desigualdad urbana.

Sin embargo, lo más grave no es el déficit. Es que la solución ya existía.

Desde 1999, el Plan de Ordenamiento Territorial concibió un gran Ecoparque lineal a ambos lados del río Guatapurí, una infraestructura verde de escala metropolitana llamada a ordenar el crecimiento urbano, mitigar riesgos de inundación y potenciar el turismo. En 2015, el nuevo POT reforzó esa visión al incorporar, al perímetro urbano, 340 hectáreas de la margen derecha del río y destinarlas normativamente a consolidar este corredor ambiental y recreativo. No era una idea abstracta. Era un proyecto estructurado, financiable y jurídicamente obligatorio.

El Ecoparque tenía el respaldo de 20 artículos del POT y 13 planos que aún hoy están vigentes. Se asignaron instrumentos para su financiación –como los fondos de espacio público y equipamientos creados por el Decreto 578 de 2015- y un propósito estratégico claro: convertir a Valledupar en una ciudad competitiva, sostenible y capaz de distribuir de manera inteligente la carga turística que hoy se concentra de forma caótica en el norte.

A pesar de ello, nunca se ejecutó. Es aquí es donde el debate deja de ser técnico y se vuelve político -en el sentido más profundo del término- porque el fracaso del Ecoparque no es solo el fracaso de varias administraciones. Es también el resultado de una ciudadanía que aún no ha encontrado los canales efectivos para exigir su cumplimiento.

Mientras el proyecto permanecía en el papel, el territorio destinado a su desarrollo comenzó a ser ocupado por urbanizaciones de estrato alto y se consolidaron los asentamientos informales, incluso, desconociendo que el uso residencial está explícitamente prohibido. Lo que debía ser un eje ambiental y turístico se transformó, progresivamente, en un ejemplo más de ocupación desordenada.

El costo de esa omisión es alto. Sin el Ecoparque, Valledupar pierde la opción de subir en el ranking de competitividad turística frente a otras ciudades que sí han entendido el valor de sus activos naturales. Pierde calidad de vida para sus habitantes, que ven reducido su acceso a espacios públicos y pierde, sobre todo, la oportunidad de construir un modelo de desarrollo urbano coherente con su identidad cultural y ambiental.

Pero hay un costo aún mayor: la normalización del incumplimiento. Cuando la ciudadanía no exige la ejecución de los planes que ella misma legitima a través del voto, los instrumentos de planificación se convierten en documentos decorativos. El POT deja de ser una hoja de ruta y pasa a ser una intención sin consecuencias y en ese vacío, el desarrollo urbano queda a merced de intereses fragmentados, sin visión de largo plazo.

La falta de acción ciudadana, en este contexto, no es pasiva. Es profundamente costosa. Seguramente Valledupar no es la excepción, es el síntoma de un problema más amplio en Colombia, ciudades donde los ciudadanos participan en la elección de sus gobernantes, pero renuncian a ejercer control sobre su gestión.

El Ecoparque lineal del Guatapurí de 340 hectáreas donde fácilmente se desarrollarían múltiples actividades propias del festival vallenato, de competencias deportivas, de recreación y que estaba destinado a ser la columna central de la ciudad de eventos, no se perdió por falta de recursos, ni por ausencia de planificación. Se perdió por falta de presión social sostenida y mientras esa ecuación no cambie, seguirán multiplicándose los proyectos que existen en los planes, pero no en la realidad. Porque las ciudades no solo se construyen con concreto. Se construyen con ciudadanos que exigen el cumplimiento de las normas y de los compromisos que fueron respaldados con sus votos.

Desde Valledupar Cómo Vamos recomendamos a la administración municipal que a través de los estudios técnicos que deben soportar el proceso de revisión del POT, que está en proceso de ser contratado, se determine el área del Ecoparque que aún pueda ser salvada, que se identifiquen las inversiones públicas y privadas realizadas y las que se desarrollan actualmente en ese suelo de protección -que no obedecen a los acuerdos municipales 011 de 2015 y 014 de 2023-. De igual forma, recomendamos que se divulguen los resultados de esa identificación y que se adelanten los procesos a que haya lugar, para recuperar la zona de protección y el Ecoparque del río Guatapurí. 

Finalmente, extendemos una invitación a la ciudadanía a asumir un rol más activo en el seguimiento de los compromisos que respalda con su voto. La acción ciudadana sostenida, en este contexto, no es opcional. Es la inversión más rentable que puede hacer una ciudad.

Valledupar Cómo Vamos es una iniciativa del sector privado y la academia que hace seguimiento a las políticas públicas del municipio y contribuye con propuestas para mejorar la calidad de vida. Generamos y difundimos información técnica, confiable e independiente para fortalecer la toma de decisiones de ciudadanos, instituciones y autoridades.

Los socios de Valledupar Cómo Vamos son: Centro de Estudios Socioeconómicos y Regionales- Cesore, Radio Guatapurí, EL PILÓN, Inversiones Pameca S.A., Comfacesar, Colegio Santa Fe, Castro de Quintero & Cía. S.C.A., Endogastro del Cesar S.A.S., MS Construcciones S.A.S., Orbe Construcciones, Fundación Carboandes, Cámara de Comercio de Valledupar, Universidad UDES y Comité Intergremial del Departamento del Cesar.

Por: Alberto Gutiérrez Pineda

Director del programa “Valledupar Cómo Vamos”

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