“Está en una condición deplorable”, fue la frase con la que Imelda Rondón describió la situación de José Baquero, un adulto mayor que desde hace dos años y tres meses habita como inquilino en una vivienda del barrio Cañaguate y cuyo caso ha generado preocupación entre quienes conviven con él.
Sin embargo, tras conocerse la denuncia, la Oficina de Gestión Social de la Alcaldía de Valledupar ya intervino el caso y plantea un panorama más complejo, en el que, aunque sí existen dificultades, la situación aún está siendo verificada por las autoridades.
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Una denuncia que encendió las alarmas
De acuerdo con el relato de los residentes, José Baquero permanece la mayor parte del tiempo encerrado en una habitación pequeña, rodeado de botellas, recipientes de comida y con condiciones de higiene limitadas.
“Él ya no puede prácticamente ir al baño… ahora todo lo hace en el cuarto porque permanece encerrado”, aseguró Rondón.
Quienes viven en la casa señalan que el adulto mayor presenta llagas en sus piernas, dificultades de movilidad y una alta dependencia para actividades básicas. Incluso, el propio José ha manifestado padecer linfatismo, información que —según los testimonios— no fue informada al momento de su llegada.
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El ambiente dentro de la vivienda, afirman, se ha visto afectado por olores fuertes y condiciones sanitarias complejas, lo que ha llevado incluso a que algunos residentes opten por abandonar el lugar.
Una carga que desbordó a los residentes
Uno de los puntos más sensibles del caso es que, según Imelda Rondón, el cuidado diario del adulto mayor ha recaído en personas sin ningún tipo de parentesco.
Aunque su hermana, Mary Baquero, lo visita una vez al día para llevarle comida, los residentes aseguran que la atención permanente no está garantizada. “Ella viene, le deja la comida y se va. Pero aquí queda todo lo demás”, señaló la arrendadora.
La situación, dicen, se ha vuelto insostenible, no solo por las condiciones del adulto mayor, sino por la responsabilidad que sienten que han asumido sin estar obligados.
La versión del adulto mayor
En medio de la controversia, José Baquero ha dado su propia versión. Asegura haber sido un arquitecto reconocido en Valledupar y, pese a las condiciones en las que se encuentra, pide que no se señale a su hermana: “No la molesten, yo la entiendo”, expresó, mostrando una postura que contrasta con la preocupación manifestada por quienes lo rodean.
La intervención de la Alcaldía
Tras la denuncia pública, la Oficina de Gestión Social de la Alcaldía de Valledupar realizó un primer acercamiento al caso, aunque no logró ingresar a la vivienda en su totalidad.
Según explicó el jefe de la dependencia, José Gregorio Zuleta, hubo dificultades para la verificación directa, ya que no se permitió el acceso completo al inmueble, lo que ha limitado, por ahora, una valoración integral de la situación: “No nos permitieron ingreso… Hoy estamos oficiando a personal de salud para que nos acompañen en un nuevo intento”.
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El funcionario también señaló que, si bien existen problemas de saneamiento básico y la necesidad de atención en salud —especialmente por posibles complicaciones como diabetes y afectaciones en una de sus piernas—, aún no se puede concluir que el estado del adulto mayor sea tan grave como se ha expuesto públicamente.
“Se requiere una verificación completa… de que esté más grave como se está diciendo, no es un buen proceso afirmarlo sin esa valoración”, explicó.
Un contexto familiar más amplio
Desde la versión institucional también se plantean otros elementos que complejizan el caso. Según Zuleta, la hermana del adulto mayor estaría atravesando dificultades personales, relacionadas con la salud de una hija, lo que habría incidido en atrasos económicos y en la frecuencia de algunos cuidados.
Además, indicó que, según la información recibida, la arrendadora ha venido cumpliendo un rol de apoyo comunitario que ha terminado por sobrecargarla: “Ella está fungiendo como red de apoyo… pero ya está cansada”.
El funcionario también puso sobre la mesa interrogantes sobre por qué el adulto mayor permanece en calidad de arrendatario y no convive con su familia, lo que abre la discusión sobre la corresponsabilidad en su cuidado.
Un caso en evaluación
Por ahora, el caso de José Baquero sigue abierto. Las autoridades anunciaron una nueva visita con acompañamiento del sector salud para realizar una evaluación más completa que permita determinar su estado real y las acciones a seguir.
Mientras tanto, en la vivienda del barrio Cañaguate persiste una tensión marcada por dos visiones: la de quienes denuncian una situación límite y la de una institucionalidad que, sin desconocer las dificultades, insiste en la necesidad de verificar con mayor profundidad antes de emitir conclusiones.
Lo cierto es que, más allá de las versiones, el caso pone sobre la mesa una realidad compleja: la de un adulto mayor con necesidades evidentes, una familia con limitaciones y una red de apoyo que ya no da abasto.







