Lo más probable es que el representante Alfredo ‘Ape’ Cuello logre la reelección en las legislativas del 8 de marzo y sea el más votado en el departamento, extendiendo así una carrera parlamentaria que comenzó en 2002 y que lo ha mantenido, con una pausa de cuatro años, en la Cámara de Representantes durante cinco periodos: 2002-2006, 2006-2010, 2014-2018, 2018-2022 y 2022-2026.
Así, en el 2030, cuando termine su sexto período, habría estado 24 años en el Congreso desde su primera llegada, convirtiéndose en uno de los parlamentarios más antiguos del país.
En el papel, el dato duro es simple: Cuello ha sido congresista en los gobiernos de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, Iván Duque y Gustavo Petro. En ese tiempo, muchos cacicazgos se apagaron por investigaciones o desgaste, por el contrario, el representante ha logrado establecer acuerdos burocráticos con los gobiernos y resultar ileso de los escándalos. Sea izquierda o derecha, Cuello se ha movido hacia donde están los votos decisivos, el quórum y la interlocución con los ministerios.
Caso reciente, el gobierno del presidente Petro. Cuando la mayoría de los partidos tradicionales e declararon en oposición, incluído el partido Conservador, Cuello fue jefe de una disidencia conservadora que, con quórum o votos, facilitó trámites de reformas del Ejecutivo pese a que no apoyó a Petro en campaña; por eso fue sancionado por el partido. Pero esa sanción no afectó su cercanía con el Gobierno, que puso una ficha cercana y le dio contratos en el Ministerio del Deporte.
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Por ejemplo, hace poco logró bajar $24.000 millones a municipios cercanos, además de los Juegos Parasuramericanos. Entre 2024 y 2025, se registró además la adjudicación de al menos ocho contratos de infraestructura deportiva por más de $60.000 millones en municipios bajo su radio de influencia.
La máquina regional
El músculo de Cuello se ve en el control territorial. El “Equipo Azul” fue el gran ganador de las elecciones regionales del 2023 en el departamento del Cesar, avalando 16 de los 25 alcaldes que ganaron, incluyendo Valledupar y Aguachica, que concentran el 50% del censo electoral. Luego sumaría Chiriguaná en unas elecciones atípicas.
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Eso lo pone por encima de cualquier otro congresista del departamento en capacidad de influir y participar en la burocracia local, contratistas y narrativas de gestión.
La bancada de aliados en el Senado y la Cámara de Representantes, más una red de alcaldes aliados, le ha permitido a Cuello presentar una ficha de negociación en Bogotá ante el Gobierno nacional. El mismo ministro del Interior, Armando Benedetti, lo busca al momento de necesitar aprobación en el Congreso.
Investigaciones y cuestionamientos
La prolongada presencia de Ape Cuello en el Congreso no ha estado exenta de controversias. A lo largo de su trayectoria ha sido mencionado en distintas investigaciones judiciales y administrativas que, aunque no han derivado en condenas, han acompañado su carrera política como un ruido constante. Entre los episodios más sensibles figuran indagaciones abiertas en 2007 por presuntos vínculos con estructuras paramilitares, cerradas posteriormente por falta de pruebas suficientes, así como averiguaciones preliminares por posibles irregularidades en procesos de contratación durante su ejercicio como representante.
Su nombre también ha aparecido, de manera indirecta, en escenarios de alto impacto nacional. En el contexto del caso Odebrecht fue mencionado a partir de pronunciamientos de la Fiscalía, frente a lo cual el congresista ha insistido en que no ocupaba una curul entre 2010 y 2014.
Más recientemente, surgieron señalamientos alrededor del OCAD-Paz por presuntas coimas para viabilizar proyectos, un episodio marcado por la dificultad para conocer su versión directa sobre los hechos.
Ese es uno de los ejes centrales de su perfil político. Cuello ha logrado atravesar sucesivas oleadas de escrutinio público sin sanciones judiciales en firme. Lo cual también se entiende por su forma de ejercer el poder: bajo protagonismo en el debate legislativo, escasa exposición mediática y una marcada vocación por la intermediación política.










