Recientemente, se ha venido presentando una situación que tiene inconformes e indignados a los estudiantes de la Universidad Popular del Cesar. Justo antes de dar inicio al semestre universitario, que se viene cursando desde hace poco más de un mes, los órganos directivos de la UPC anunciaron la construcción de un nuevo bloque en el sitio donde antes se encontraba el antiguo estacionamiento de motocicletas que, aunque no estaba en las mejores condiciones, muchos estudiantes lo concebían como un sitio más práctico y seguro, tanto para ellos como para sus vehículos.
El sitio donde se asentó el “nuevo parqueadero” para los universitarios upecistas es el Parque la Vallenata, un complejo deportivo perteneciente a la universidad. Los órganos de gobierno, incluyendo al consejero estudiantil, prometieron un establecimiento más amplio, ordenado y seguro; sin embargo, llegada la fecha de inicio de actividades académicas, los estudiantes se encontraron con todo lo contrario.
Principalmente, el nuevo estacionamiento cuenta con una superficie totalmente cubierta de tierra. Más que tierra, se podría afirmar que se trata de una superficie arenosa en muchos de sus sectores, convirtiéndolo en un terreno demasiado inestable, lo que ha sido causante de una constante caída de muchas motocicletas a lo largo del presente semestre académico. Ahora bien, si la superficie de por sí es inestable, en días de intensas lluvias pasa a ser un verdadero lodazal, lo cual provoca el atascamiento de los vehículos, dificultando así la salida de los estudiantes de dicho complejo.
El problema de los hurtos
Por otro lado, desde que se implementó este sector como zona de estacionamiento, se ha logrado percibir un alza en la inseguridad; esto debido a que un número considerable de usuarios han afirmado haber sufrido incidentes de hurto, algo que sorprende para el poco tiempo que tiene este sitio en funcionamiento.
Tal incremento en la inseguridad puede deberse a lo aislado y poco concurrido que suele ser dicho complejo, en comparación con el lugar anterior, el cual era más próximo, contiguo y frecuentado. Del mismo modo, la principal causa corresponde a la poca y casi nula vigilancia, donde se le brinda prioridad a la entrada y salida de vehículos, mas no a su permanencia dentro de las instalaciones.
Dadas las condiciones, muchos jóvenes han optado por estacionar sus vehículos en espacios próximos a la entrada principal de la universidad. Esta decisión no solo es una alternativa prudente frente a la situación presentada, sino también una forma de protesta ante la inconformidad manifiesta. ¡Qué paradójico que a los estudiantes les resulte más seguro un espacio abierto y expuesto a civiles, que un complejo de la universidad donde se supone deberían brindarles garantías!
A raíz de dicha situación, en las últimas semanas han ocurrido una serie de eventos que agravan aún más esta problemática. Acontece que la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional ha procedido a intervenir los vehículos de los estudiantes que, debido a las condiciones deplorables del parqueadero, decidieron dejarlos junto a la entrada principal. Muchos afirman que han recibido todo tipo de multas y comparendos, mostrándose frustrados e indignados, reafirmando aún más su inconformidad con la directiva.
Frente a este acontecimiento, surgen varias preguntas en el imaginario de los estudiantes:
¿Estacionar las motocicletas junto a la entrada principal afecta en algún punto a la universidad o a la movilización de civiles?
¿Estará siendo la directiva de la universidad la encargada de solicitar a la Policía de Tránsito la intervención de dichas motocicletas?
En tal caso, ¿por qué hacer eso en lugar de buscar mejorar las condiciones del estacionamiento estudiantil y lograr una resolución en la que no se vea afectado el estudiantado upecista?
Una universidad en constante acreditación de alta calidad, en la que se ha aprobado la creación de un programa tan significativo como el de Medicina y en la que se proyecta el desarrollo de nueva infraestructura, no puede permitirse presentar irregularidades en necesidades tan básicas y esenciales como lo es el área de estacionamiento estudiantil.
Como estudiante de la Universidad Popular del Cesar, me resulta imposible negar el progreso que ha presentado la institución en muchas de sus áreas académicas, infraestructura y recursos tecnológicos; no obstante, es de vital importancia visibilizar problemáticas como estas, con el fin de lograr el fortalecimiento y optimización de los distintos componentes de la vida universitaria, una transición en la que no se vea afectado el estudiantado ni la universidad en general.
Por Andrés Villamil, estudiante universitario.






