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La transición energética no es únicamente un debate sobre fuentes de generación. Es, ante todo, una conversación sobre materiales. Y en esa conversación, el cobre ocupa un lugar central.
Con esa convicción realizamos en Barrancas, La Guajira, la primera mesa de diálogo de la plataforma “Conectemos con el cobre”, un espacio que reunió a más de 80 asistentes entre representantes institucionales, académicos, comunitarios, empresariales y productivos. El objetivo fue claro: posicionar el cobre dentro de la agenda de transición energética de La Guajira y abrir un diálogo informado sobre su exploración responsable.
El mundo avanza hacia la electrificación del transporte, la expansión de energías renovables y el fortalecimiento de redes de transmisión. Todas estas transformaciones requieren cobre en cantidades significativas. Un vehículo eléctrico puede necesitar hasta cuatro veces más cobre que uno convencional; los parques solares y eólicos dependen de este metal para su funcionamiento; la infraestructura eléctrica moderna no puede desarrollarse sin él.
No hay transición energética sin minerales estratégicos. Sin embargo, mientras promovemos metas climáticas ambiciosas, el debate sobre cómo garantizar el abastecimiento responsable de esos minerales sigue siendo incipiente en Colombia. En este contexto cobra especial relevancia la reciente Resolución 0083 de 2026 expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, mediante la cual se unifican las actividades de bajo impacto ambiental y beneficio social que pueden desarrollarse al interior de áreas de reserva forestal sin necesidad de sustracción previa.
La resolución no representa una flexibilización indiscriminada del régimen ambiental. Por el contrario, establece un listado taxativo de 30 actividades permitidas, todas condicionadas a criterios estrictos de bajo impacto, protección de ecosistemas estratégicos y cumplimiento de medidas de manejo ambiental. Además, mantiene restricciones claras frente a nuevas vías, intervenciones en rondas hídricas, pendientes pronunciadas y áreas como páramos y humedales. Es decir, el Estado reconoce que ciertas intervenciones estratégicas pueden desarrollarse bajo condiciones técnicas rigurosas sin comprometer los objetivos de conservación.
Este punto es fundamental. Si el país ha entendido que la conectividad, la energía renovable y la infraestructura social constituyen actividades de beneficio público, es válido abrir una conversación sobre el papel de la exploración de minerales estratégicos en esa misma lógica.
La Resolución 0083 no contempla la exploración minera privada dentro de las actividades permitidas. Los estudios del subsuelo mencionados se circunscriben a entidades públicas y a fines científicos. Esto refleja una decisión regulatoria clara, pero también evidencia que el marco jurídico permite categorías diferenciadas cuando existe justificación técnica y social.
La pregunta que debemos hacernos como país es si estamos dispuestos a discutir con rigor y sin polarizaciones un tratamiento normativo que reconozca la importancia estratégica de minerales como el cobre para cumplir nuestros compromisos de transición energética.
Explorar no es explotar. La exploración es una etapa de conocimiento que permite determinar si existe o no un recurso viable. En la mayoría de los casos, los proyectos exploratorios no derivan en explotación. Pero sin exploración no hay información, y sin información no hay decisiones responsables.
En “Conectemos con el cobre” quedó claro que la conversación no puede reducirse a posiciones extremas. Las comunidades plantearon preguntas legítimas sobre protección ambiental, participación y beneficios locales. Los actores institucionales expusieron el marco normativo vigente. El sector empresarial reiteró la necesidad de estándares técnicos, transparencia y diálogo permanente. Ese ejercicio demostró que es posible discutir con altura un tema complejo.
La transición energética exige coherencia. No podemos promover energías renovables, movilidad eléctrica y descarbonización, mientras evitamos debatir de dónde provendrán los minerales que hacen posible esa transformación. Tampoco podemos avanzar en proyectos sin reglas claras, seguridad jurídica y garantías ambientales robustas.
La Guajira tiene experiencia productiva, potencial geológico y un rol estratégico en la conversación energética nacional. Diversificar su economía, fortalecer la planificación territorial y promover inversiones responsables son tareas que deben abordarse con visión de largo plazo.
La Resolución 0083 demuestra que el Estado colombiano tiene la capacidad de diseñar marcos regulatorios diferenciados, establecer condiciones estrictas y equilibrar protección ambiental con necesidades sociales. Ese precedente invita a ampliar la discusión.
Conectar con el cobre no es solo hablar de minería. Es hablar de transición energética, de competitividad, de ordenamiento territorial y de desarrollo sostenible. Es reconocer que los desafíos globales requieren decisiones informadas y conversaciones abiertas.
El futuro energético del país se construye con planificación, regulación coherente y diálogo territorial. La invitación es sencilla: sigamos conectando. Con el cobre, con el ambiente y, sobre todo, con una visión compartida de futuro para La Guajira y para Colombia.
RECUADRO
Objetivos
El Consejo Consultivo de Transición Energética es una instancia de carácter consultivo orientada a asesorar y acompañar al departamento en la formulación, implementación y seguimiento de políticas, planes y proyectos relacionados con la transición energética. En este marco, el Consejo tiene como objetivos promover la planificación y articulación institucional de la política departamental de transición energética en armonía con las estrategias nacionales de cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 7, 9, 13 y 17); fomentar la participación efectiva de comunidades, organizaciones sociales, academia, sector privado y entidades públicas en la formulación, implementación y evaluación de políticas y proyectos energéticos; servir como espacio de concertación entre el Gobierno, las comunidades y el sector empresarial; impulsar la innovación tecnológica, la investigación aplicada y la formación técnica y profesional en energías limpias, hidrógeno verde y minerales estratégicos vinculados a la transición energética; y garantizar el equilibrio entre desarrollo económico, sostenibilidad ambiental y equidad social.
Integrantes
El Consejo está conformado por representantes del Gobierno departamental, entidades del orden nacional, autoridades territoriales, sector académico, sector empresarial, comunidades y expertos en temas energéticos, con el fin de garantizar una participación amplia y plural en la discusión y orientación de la transición energética del departamento.
Por: Marvin Mosquera







