OPINIÓN

¿Cómo ser inclusivo, ante una discapacidad invisible?

La psicóloga María Angélica Vega Aroca reflexiona sobre los desafíos de la inclusión frente a las discapacidades invisibles, especialmente aquellas relacionadas con la salud mental, las heridas emocionales y las dificultades para relacionarse socialmente.

La inclusión también implica comprender las discapacidades que no se ven, pero que afectan profundamente la vida de las personas.

La inclusión también implica comprender las discapacidades que no se ven, pero que afectan profundamente la vida de las personas.

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En una sociedad donde el que se esfuerza por hacer lo correcto es considerado pendejo y el que es indulgente consigo mismo se percibe como astuto, ¿cómo ayudar a una persona con discapacidad psicosocial?

Existen personas que, debido a su extrema sensibilidad, sienten y sufren demasiado, pero no saben cómo expresar sus sentimientos, ya que nunca lo han hecho. Otras, con una historia familiar de padres tan autoritarios e inflexibles, crecieron con la idea de que nunca se podía estar cansado o hacer valer un deseo personal, toda vez que siempre se debía ser obediente. También existen historias de adultos que dicen siempre la verdad, así los perjudique a ellos mismos, ignorando que no todo el mundo se siente cómodo frente a ella. Y los casos más lamentables reúnen todos los anteriores, y un poquito más. Como dicen de los carnavales: quien lo vive, es quien lo goza.

Resulta a veces fácil ayudar a una persona con dificultad para ver, caminar o desplazarse, pero ¿cómo ayudar a una persona con ansiedad, dificultad para poner límites o ser sociable? Aunque parezca increíble de creer, algunas personas crecieron en entornos familiares donde, en lugar de recibir amor, recibieron órdenes, y en lugar de expresarse emociones, reprimieron sentimientos y se ahogaron en medio de la lógica y la razón, anulando con ello una infancia y la oportunidad para abrirse a otras relaciones en el futuro. Cuando los padres no le brindan a los hijos la oportunidad de expresarse, de salir a jugar, de descanso o de recibir afecto, al llegar a la adultez, ¿cómo hace esa persona para relacionarse desde sus carencias, limitaciones y discapacidad? Un niño que ve a su familia como un enemigo al acecho, ¿cómo hace para relacionarse de forma sana al llegar a la edad adulta? Un niño que no fue escuchado, apoyado y aceptado por su propia familia, ¿cómo va a creer que será escuchado, apoyado y aceptado por extraños? Mientras unos sienten alegría por asistir a una fiesta o reunión social, otros sienten angustia y ansiedad.

Tratemos de imaginar a una persona con dificultad para relacionarse dentro de una empresa. Todos ven a la persona muy juiciosa, responsable y cumplida, pero no socializa con sus compañeros, no comparte durante las onces, no asiste a invitaciones extralaborales y se desenvuelve siendo seria, formal y distante. Por obvias razones, la persona será considerada “objetivo militar”, por sapa y regalada con los jefes, antisocial e insensible. Lo que nadie sabe es que dicha persona, ante las burlas y el rechazo, fruto de no comprender la discapacidad, revive nuevamente el trauma experimentado en la infancia. Existen muchas campañas de inclusión frente a la discapacidad, pero de nada sirve implementar nuevos términos y convenios si en el corazón no existe bondad.

Resulta complejo entender una vida que no ha sido sentida en carne propia o ayudar a alguien que no pide ayuda y tampoco sabe que la necesita. Lo importante es empezar a abrir los ojos ante las necesidades invisibles de las demás personas, escuchar sus historias de vida, ya que a través de ellas, de seguro, comprenderemos actitudes y conductas ajenas a nuestra propia historia. Así como la Bella logró que la Bestia se convirtiera en un príncipe, gracias a su capacidad para entender, aceptar y abrazar el dolor ajeno, todos podemos poner un granito de arena para ayudar a alguien a sanar una herida emocional.

María Angélica Vega Aroca
Psicóloga

Temas tratados
  • ansiedad
  • bienestar emocional
  • discapacidad invisible
  • discapacidad psicosocial
  • Empatía
  • Inclusión social
  • inteligencia emocional
  • María Angélica Vega Aroca
  • Psicología
  • salud mental

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