Por: Dario Arregocés
“La muerte del escritor es la carencia de lectores, así algunos se empeñen en decir que lo que les importa, es la íntima satisfacción”. Luis Augusto González Pimienta (Q.P.D.)
Muchas lecciones nos deja Luis Augusto González Pimienta, como escribir sin herir a nadie, sin falsas pretensiones, sin pedantería, con ponderación, con sensatez y humildad, pero ante todo, haciendo buen uso del castellano. Enseñanzas que van más allá de lo escrito en sus columnas pues en el ejercicio de su profesión de abogado, fue también un hombre ejemplar, ocupando con decoro y solvencia tanto en lo moral, como en lo intelectual, cargos tales como: Juez de la República, Conjuez del Tribunal Administrativo y del Consejo Superior de la Judicatura, Registrador de Instrumentos Públicos y Privados, docente universitario y excelente abogado litigante.
Como buen vallenato raizal, fue amante y conocedor profundo de la música vallenata y defensor insigne de su pureza. Para más señas admirador de la digitación del maestro “Colacho” Mendoza, y como valor agregado un gran deportista, apasionado del fútbol, durante su corto pero muy brillante ciclo vital.
Quise dedicar estas líneas a Luis Augusto González, no solo para expresar sentimientos de dolor por su temprana e inopinada partida, sino también por el deseo de exaltar su legado como excelso columnista, sintetizado en la obra “Crónicas Vallenatas (Analectas)”donde se muestra de cuerpo entero, como el ser humano que con su pluma transmitió su sentir. Así lo expresó en columna dedicada al médico Rafael Gutiérrez Acosta (Q.E.P.D.), y que hoy, hace extensiva a sus innumerables lectores y a esa camada de futuros escritores que sueñan con publicar sus cuitas, a todos nos insta diciendo: “Por eso le(s) pido no dejar de escribir y escriba(n) hasta que se muera(n) pero con la pluma en la mano, no la deje(n) secar, escriba(n) con rabia, con amor, con insomnio. No se duerma(n) sobre el dorado laurel que usted(es) lleva(n) en la frente con decoro, porque usted(es) tiene(n) talento, vocación y prestigio intelectual”.
Cuando recibí la llamada de Alba Quintero, editora general de este diario, proponiéndome adelantar mi columna, del día martes al lunes, sentí una gran nostalgia, y tomé la decisión de aceptar su generoso ofrecimiento a sabiendas que la columna Miscelánea, no tiene ni tendrá remplazo posible. A su esposa hijo y demás familiares, nuestras sentidas condolencias. Descanse en Paz.
Maestro.darioarregoces@hotmail.com







