Esta crónica se adentra en el corazón de esos relatos inmortales: los mitos y leyendas que, generación tras generación, siguen tejiendo el tapiz invisible de nuestra identidad. Prepárense para cruzar el umbral donde la ficción se confronta así misma y el miedo es la única regla.
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A esa hora en que el silencio pesa más que el viento y hasta los perros dejan de ladrar, el Callejón de la Purrututu se convierte en un sitio que nadie se atreve a cruzar.
Dicen que, después de las once de la noche, el aire se espesa, las luces tiemblan y las piedras del empedrado guardan los pasos de quienes nunca regresaron.






