Valledupar vive una semana marcada por la alarma y el duelo tras el fallecimiento de una menor de edad, un caso que volvió a encender las alertas sobre la salud mental en las infancias y adolescencias de la ciudad. En lo corrido de 2026, según el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) y psicólogos consultados por EL PILÓN, en Valledupar se han registrado 73 intentos de suicidio, un promedio de entre tres y cuatro casos atendidos cada semana, de los cuales 39 corresponden a estudiantes.
Casos de intento de suicidio. Gráfico: Sivigila.
La psicóloga clínica María Eugenia Sarmiento Sarmiento, magíster en psiconeuropsiquiatría y rehabilitación mental de la Universidad Metropolitana y psicóloga del área de mujeres de la Unidad Mental del Hospital Rosario Pumarejo de López, advierte que el suicidio “ya es considerado código dorado, una urgencia médica por ley que exige atención inmediata para niños, adolescentes y cualquier persona en riesgo”.
La especialista, miembro de una red internacional en psicología y suicidología, recuerda que “ninguna persona decide atentar contra su vida de un día para otro”, sino que detrás suele haber semanas, meses e incluso años de malestar acumulado y, en muchos casos, una enfermedad mental de base.
Señales de alerta en casa y en el colegio
Para la psicóloga, las señales suelen estar ahí, pero muchas veces pasan desapercibidas o se normalizan en el entorno familiar y escolar. “Son muchas las señales que muestran las personas antes de hacerse daño a sí mismas y muchas veces son notorias para los padres o cuidadores”, señala.
Entre esas señales, Sarmiento menciona el aislamiento repentino o progresivo, el insomnio y otros cambios marcados en el sueño, así como la dificultad para alimentarse, la pérdida de apetito o la presencia de desórdenes alimentarios. También advierte sobre el descuido en la presentación personal y la higiene, y la progresiva pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras.
La psicóloga clínica María Eugenia Sarmiento Sarmiento, experta en suicidología, advierte que el suicidio es una urgencia médica y que es prevenible con atención oportuna. Foto: Cortesía.
“Qué mejor que una madre o un padre que conoce a sus hijos; de repente sabe que su hijo en casa vive como triste, aburrido, que nada le llena de placer, pero cuando está en otros entornos sí sonríe y parece alegre”, explica. Por eso pide no subestimar los cambios de ánimo ni el doble comportamiento en adolescentes, quienes “muchas veces son expertos para disimular lo que les acontece”.
Entre la “pataleta” y el riesgo real
Uno de los temores frecuentes de los padres es no saber diferenciar una pataleta o berrinche de una señal de algo más grave. Sarmiento reconoce que la manipulación también es una conducta problemática que debe atenderse, pero advierte que, si se vuelve un patrón, es necesario acudir a un profesional de la salud mental.
“Ante una pataleta o una manipulación, los padres tienen que mirar: una manipulación tampoco es buena, eso se llama extorsión a nivel emocional, y los adolescentes son expertos en eso”, afirma. Si las amenazas de hacerse daño se repiten y se usan para evitar límites o correcciones, “ya los padres deberían apartarle una cita con un profesional para que ese hijo o hija sea evaluado”.
Para la psicóloga, la disciplina sigue siendo una herramienta fundamental de cuidado: “A los hijos hay que corregirlos cuando tienen un mal comportamiento; hay que exigirles que estudien y cumplan sus deberes”. Cuando papá y mamá nunca corrigen en la niñez y lo hacen por primera vez en la adolescencia, el impacto puede ser muy fuerte, especialmente en jóvenes que no han aprendido a tolerar la frustración.
El papel de la frustración, la disciplina y el acompañamiento
Sarmiento insiste en que evitarles cualquier frustración a los hijos también les hace daño. “La frustración no es mala; te impulsa a ser mejor persona, a lograr lo que te propones con estudio, esfuerzo y dedicación”, sostiene. Cuando un niño crece sintiendo que todo gira a su alrededor y que todo lo que pide se le concede, puede desarrollar una baja tolerancia a las adversidades cotidianas.
Edades de intento de suicidio en Valledupar. Gráfico: Sivigila.
La psicóloga recuerda el reciente caso, de una menor fallecida, como un ejemplo de esa fragilidad emocional: “Era muy buena, quizás había ganado medallas, pero quizás se sintió sola, sintió que no la querían; podemos pensar que fue la primera vez que la regañaron y ella lo vio como algo catastrófico”. Para ella, corregir desde la niñez, con amor y firmeza, es una forma de protección emocional a largo plazo.
¿Deberían todos los niños ir al psicólogo?
La tragedia reciente también abrió un debate entre docentes y familias: ¿todos los niños deberían ir alguna vez al psicólogo? Para Sarmiento, la respuesta es sí, como medida de cuidado preventivo de la salud mental.
“Por salud mental deberíamos ir donde el psicólogo siquiera dos veces al año, cada seis meses, así como una persona cuida sus dientes”, compara. En su experiencia, los adolescentes son una población muy vulnerable, expuesta a contenidos en redes sociales, pornografía, consumo de alcohol y drogas, pero también a dinámicas familiares donde, a pesar de tener lo necesario materialmente, muchos se sienten solos.
Por eso insiste en la construcción cotidiana de vínculos afectivos: “Siempre recalco las muestras de afecto y de cariño de los padres para con los hijos. Los hijos necesitan sentirse amados por papá y mamá: amor, besos, abrazos, caricias y disciplina”. Sarmiento recomienda generar espacios de diálogo, preguntar cómo les fue en el colegio y ofrecer tiempo de calidad incluso cuando el tiempo es limitado.
Hablar del suicidio en casa: ¿riesgo o protección?
Hablar de salud mental en casa: un factor de protección
Otra inquietud de los padres es si hablar del suicidio en casa puede incentivar estas conductas. La psicóloga es categórica: “Este tema hay que hablarlo, el suicidio es prevenible”.
“Cuando se habla se están dando señales de cómo cuidar la vida”, explica, y propone que el primer paso en casa sea recordar el valor de la vida y fortalecer los canales de comunicación. A su juicio, la espiritualidad, el afecto y la presencia activa de los cuidadores son factores de protección claves.
¿A dónde acudir?
Si usted o alguien de su entorno está pasando por una crisis emocional, se siente triste o necesita ser escuchado, recuerde que la salud mental es una prioridad. En Valledupar puede comunicarse a la Línea de Orientación en Salud Mental (Línea 125) de la Secretaría de Salud Departamental o acudir directamente a las urgencias de cualquier centro de salud (Código Dorado). No está solo.







