Las recientes interrupciones del servicio eléctrico en los municipios donde opera Afinia han desatado quejas y protestas ciudadanas. Los apagones, registrados principalmente durante las horas pico de consumo entre las ocho y las diez de la noche, provocaron bloqueos viales este miércoles en sectores como el barrio 450 Años.
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Para entender las causas de esta intermitencia, Jorge Rivero, gerente regional de Afinia, explicó a EL PILÓN que el consumo de energía en la región ha escalado muy por encima de lo planificado. El funcionario atribuyó la situación a los recientes cambios de temperatura. “Todos estamos viviendo una ola de calor compleja. Por eso, muchas familias, para mejorar las condiciones climatológicas, están exigiendo más energía”, señaló.
Presión sobre la red eléctrica
Históricamente, el crecimiento promedio en el consumo eléctrico de la costa Atlántica es del 10 % anual. Sin embargo, la empresa reportó que, mientras de enero a febrero el incremento fue apenas del 1 %, entre marzo y abril la demanda se disparó un 9 %. Esta aceleración concentra el crecimiento de casi todo un año en un solo mes, un fenómeno que somete a la red a una exigencia máxima y para el cual ningún operador en el país está preparado, según la entidad.
En Valledupar, la distribución recae sobre 22 circuitos principales y una red secundaria de transformadores locales. Estos circuitos cuentan con reconectadores telecontrolados que actúan como un mecanismo de defensa.
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Rivero detalló que existe una protección eléctrica regulada por ley para salvaguardar el sistema. Cuando la red alcanza su límite de capacidad máxima, envía una alerta y los operadores deben racionar pequeñas cargas para evitar un daño mayor. “Si eso no se hiciere, colapsa toda la ciudad”, advirtió el gerente. Al rotar estas interrupciones, la empresa busca mantener el equilibrio operativo de la red.
El impacto de las redes obsoletas y el fraude
Otro factor que agrava la crisis es el estado de la infraestructura. La compañía tenía presupuestada la modernización de las redes para 60.000 usuarios, pero de acuerdo con el gerente, han enfrentado resistencia por parte de algunas comunidades para ejecutar las obras. Sin avanzar en estas inversiones, las redes en mal estado son las primeras en ceder ante las sobrecargas.
A esto se suma el impacto de las conexiones fraudulentas. Al no existir un registro real de la demanda de estos usuarios, es imposible dimensionar las verdaderas necesidades energéticas del sistema. La disminución de estas prácticas irregulares no solo facilitaría la lectura técnica de la red, sino que ayudaría a reducir los costos en las tarifas generales.
¿Qué pasó con la subestación Guatapurí?
Ante la urgencia de la situación, Afinia ha decidido acelerar sus planes de expansión. Aunque la conexión a la nueva subestación Guatapurí estaba prevista para el mes de diciembre, los trabajos se están duplicando para anticipar su entrada en funcionamiento y mitigar los racionamientos.
En el sector de Campo Adela, el Gobierno nacional construyó una subestación de 110 kilovoltios. El compromiso de la empresa comercializadora es instalar un transformador de potencia, que ya se encuentra en el sitio, y habilitar ocho circuitos adicionales para la ciudad.
“Vamos a conectarlo la primera semana de junio. Estamos haciendo todos los esfuerzos para tener esa solución en ese mes, lo que dará mucha más confiabilidad y mayor oferta al sistema”, concluyó Rivero.







