Cualquiera de los diferentes ritmos del vallenato fue utilizado por ‘Alejo’ para enarbolar su acordeón en sentidos cantos, pero sin duda, es de todos el más notable la puya ‘Pedazo de acordeón’.
Para la gran mayoría de nuestros juglares del ayer, el acordeón fue siempre un motivo de inspiración para hacer cantos que resaltaban sus bondades y características; en otros casos, llegar a considerarlo arma y escudo, compañero fiel, incalculable tesoro y cómplice alegre en las conquistas amorosas, siendo realmente pocos los acordeoneros que en alguna de sus composiciones no le hayan dado un papel protagónico a su fiel compañero.
Pero ninguno de ellos le dio tanto simbolismo y espacio en su vida musical como el negro Alejandro Durán, en cuya obra, por lo menos en treinta canciones suyas, encontramos el acordeón sacando el pecho, ya en forma directa o tácitamente con sus notas animadas.
En la puya ‘Pedazo de acordeón’ —donde en ninguna forma el término “pedazo” lleva algún sentido despectivo, antes por el contrario, rebosa del más grande cariño y amor porque es en él donde tiene su alma—, para morir tranquilo y feliz, solicitó el magno favor que a la hora de cumplir su cita con la parca se lo llevaran al camposanto como el compañero fiel que fue en las buenas y en las malas. Este canto representa su testamento musical y es el de mayor desgarramiento espiritual, según su biógrafo, el cordobés José María Vergara.
Esto podemos evidenciarlo además en otra de sus puyas, la titulada ‘Ese negro sí toca’, cuando le advierte a su compadre Víctor Julio Hinojosa que le deja su acordeón con la expresa condición de no entregárselo a nadie, porque este es parte de su corazón. Para el Negro Grande del folclor vallenato, el acordeón fue también vocero de sentimientos nostálgicos o alegres, como observamos en el paseo dedicado a la patillalera Joselina Daza, donde el instrumento es el encargado de hacer los reproches por su tribulación amorosa…
Observemos algunas de las composiciones donde él le da gran protagonismo a su acordeón.
Acordeonero rutinario por excelencia, Alejandro divertía gentilmente a uno de sus grandes amores con su nota acompasada, según podemos constatar en el son ‘Fidelina’, inspirado en una voluptuosa hembra chimichaguera.
Voy a coger mi acordeón
Pa que escuches mi rutina
Y voy a hacer este son ay ay ay
Es pa que tú te diviertas Fidelina
Celoso guardián y protector de su dueño, el acordeón de ‘Alejo’ conocía los dichos y artimañas de las mujeres ladinas, alertándolo siempre para que no sufriera de engaño. Es lo que él describe en ‘El leñazo’, otro tema de su autoría: “Si el hombre plata no tiene, ahí no vale corazón”.
El dicho de las mujeres
Se lo sabe mi acordeón. (Bis)
Con su nota pesarada se lamentaba el negro de la ventaja que le sacaba el guacharaquero Jaime López al galantear muchachas con su ‘Cachucha bacana’.
Oigan lo que dice Alejo
Con su nota pesarada
No hay como el guacharaquero
Con su cachucha bacana
En el paseo ‘Adiós Festival’, alusivo al primer “Rey de Reyes” que perdió con ‘Colacho’, Alejandro pone oídos sordos a sus detractores a quienes riposta asegurándoles que los intentos de enterrarlo lo volverán más famoso.
Oye que no me importa que hablen
oye yo sigo con mi acordeón. (Bis).
Un acordeón regalo de su amigo ‘Toño’ Andrade (Fundación) le sirvió para componer el son ‘El regalito’, conocido también como ‘El niño bonito’, al comparar el “tres hileras” con un recién nacido a quien tenía que querer como a su generoso amigo.
Yo tengo mi acordeoncito, yo tengo mi acordeoncito,
yo tengo mi acordeoncito y tengo que querelo yo
Llegó el niño bonito, llego el niño bonito
Llegó el niño bonito que Toño me regaló
Otras puyas de Alejo como ‘Mi folclor’ y ‘Sabor vallenato’, y los paseos ‘Mi testamento’, ‘El compadre Nacho’, ‘Voy a hacer un paseo’, ‘Voy a coger mi acordeón’, además del merengue ‘La fortuna’, tienen el acordeón como figura central, quizás como la manera más franca y sincera del juglar para dignificar el folclor que lo ha consagrado como el Negro Grande del acordeón, ya que desde la época en que inició su aprendizaje, encontró en su instrumento motivos de inspiración.
Tanto quiso ‘Alejo’ a su acordeón que con él lo celaban las muchas mujeres que tuvo.
Esta es la tarea que Alejandro Durán les deja a todos los músicos que tocan acordeón:
Pa’ saber tocá acordeón
Hay que tener mucho cuidado
Una buena ejecución
Y saber golpear los bajos (Bis)
Ombe para cuando toque un son
Ombe me le salga bien compasado (Bis)
Si no más no es tocar pito
Y formar la algarabía
Para que tanto registro
Disfrute la melodía
Lástima que no todos los aludidos atendieron este consejo.







