En la década de 1950, una joven de aproximadamente 25 años de edad, planchaba los uniformes de su hermano con una plancha de carbón en el corregimiento de La Peña, San Juan del Cesar, La Guajira. Todo era oscuridad debido a que para esa época no contaban con el servicio de energía eléctrica. Su trabajo lo hacía bajo la luz de las velas a altas horas de la noche.
Su hermano debía viajar al día siguiente en la madrugada a Valledupar para continuar con sus estudios de bachillerato en el Colegio Nacional Loperena, por lo que la jovencita para colaborarle a su madre decidió arreglar la ropa y hacerle la maleta mientras los demás miembros de su familia descansaban.






