La Purrututú, Encarnación Viña Cotes, falleció a la venerable edad de 113 años. Nacida en 1866, su vida abarcó un periodo significativo en la historia de Colombia, culminando en 1979. Su historia está entrelazada con la herencia familiar y los acontecimientos históricos que marcaron su tiempo.
La casa que se convirtió en su hogar fue heredada por la señora Josefa Jiménez de Castilla, quien al fallecer legó la propiedad a su hija, Manuela Castilla. En 1925, esta última vendió la casa a Encarnación Viña por la suma de 250 pesos. Es importante recordar que antes de este momento, la carrera sexta era conocida como el Callejón de la Libertad, un nombre que evoca el fin de la esclavitud en Colombia en 1851. Con la abolición, se proclamó que “toda persona esclava que pise territorio colombiano queda libre”, un hito que transformó vidas y comunidades.
Encarnación Viña llegó a Valledupar tras salir del puerto de La Paz hacia Azúcarbuena. A los 59 años adquirió su hogar en el barrio Purrututú, un lugar que se ha convertido en un símbolo de resistencia y cultura. En el momento que comenzó la Guerra de los Mil Días, ella tenía solo 33 años; una época tumultuosa que culminó el 21 de noviembre de 1902 y dejó huellas profundas en el país.






