Aunque no hay una fecha exacta de cuándo sucedieron las cosas o de si tal vez fueron producto de la imaginación, los habitantes del sur de La Guajira y norte del Cesar siguen recordando las historias que causaron terror en la época de sus antepasados, cuyos relatos han sido transmitidos de generación en generación de abuelos a nietos y padres a hijos.
Una de las leyendas más populares es la del Silborcito. Un peculiar personaje de baja estatura que vestía con ropas anchas, sombrero gigante y cuya presencia se hacía notoria porque expresaba un silbido ensordecedor y agudo, que perturbaba a la comunidad y se escuchaba a kilómetros de distancia. Su personalidad era osada e impertinente, tal vez porque frecuentemente aparecía a altas horas de la noche, en la madrugada y en los días lluviosos del mes de octubre.






