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Trump y Estados Unidos están de vuelta

Las últimas horas de Trump han sido frenéticas deslizando su firma por una serie de órdenes administrativas que conducen al propósito de crear un nuevo orden mundial con impronta estadounidense.

Trump y Estados Unidos están de vuelta

Trump y Estados Unidos están de vuelta

Por: Luis

@el_pilon

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Ante una audiencia internacional de líderes empresariales, políticos y otras élites en el evento anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con un tono combativo por momentos cuando habló de forma remota, no hizo nada diferente con su estilo incólume y narrativa precisa ratificó que la era dorada de Estados Unidos es su objetivo principal. Como se dice coloquialmente, no dejó títere con cabeza. 

Las últimas horas de Trump han sido frenéticas deslizando su firma por una serie de órdenes administrativas que conducen al propósito de crear un nuevo orden mundial con impronta estadounidense. Miró el retrovisor para culpar a su predecesor Joe Biden, lo señaló de perder el control de lo que está sucediendo en su país, en particular, la economía de alta inflación y la condescendencia fronteriza. 

Trump no quiere correr el riesgo de perder credibilidad, sus afirmaciones las materializa ipso facto. La declaración de emergencia energética nacional ratifica el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París. Su país tiene la mayor cantidad de petróleo y gas de cualquier país de la Tierra. Anunció en Davos, que va a utilizar el oro líquido que tienen bajo sus pies, para fortalecer la economía de su país y pagar saldar la deuda. 

Estados Unidos, por el uso del ‘fracking’ se convirtió en el primer productor de petróleo del mundo. Esa ventaja comparativa no la van a desaprovechar, no hay intención de someterse a regulaciones ambientales, van de frente por la hegemonía del planeta. John Paul Getty, fundador de Getty Oíl Company, decía que su fórmula para alcanzar el éxito consistía en levantarse temprano, trabajar hasta tarde y encontrar el petróleo. 

Aunque transitamos en la era de energías renovables o no convencionales, las regulaciones al menos en la narrativa del presidente Trump, con el impulso del petróleo, nos ubican en la medianía del siglo XIX. Sin embargo, poner la casa en orden, también incluye la reducción de costos de todos los bienes y servicios, convertir a Estados Unidos en una superpotencia manufacturera y la capital mundial de la inteligencia artificial y la criptografía. 

Trump va en serio. En su discurso en Davos, dijo:  “Mi mensaje a todas las empresas del mundo es muy sencillo: vengan a fabricar sus productos en Estados Unidos y les aplicaremos unos de los impuestos más bajos de cualquier nación del planeta. Los estamos reduciendo de forma muy sustancial, incluso con respecto a los recortes impositivos originales de Trump”. Pero si no fabrican sus productos en Estados Unidos, que es su prerrogativa, entonces, muy sencillamente, tendrán que pagar un arancel. Asimismo, va a pedir a Arabia Saudí y a la OPEP que bajen el costo del petróleo. 

La estrategia de Trump en torno al uso del petróleo se resume en un propósito: “seguridad económica” inherente a la reiteración a las naciones de la OTAN, para que aumenten el gasto de defensa. Gestionó el alto al fuego en Oriente Medio, ahora sigue el diálogo con Putin, para concertar terminar el conflicto con Ucrania. No obstante, ¿el presidente Trump escuchará a Europa o negociará con Rusia y China sin Europa?

Donald Trump es una caja de música, en menos de una semana está haciendo lo que dijo en campaña, en fin, es el presidente de Estados Unidos, goza de cuatro años para recuperar y hacer más grande y fuerte a su país, está por verse que no lo haga socavando la democracia, ni sobre plataformas populistas. 

Por: Luis Elquis Díaz.

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