COLUMNISTA

La pérdida del Departamento de Panamá, 1903

Hace poco estuve en los Estados Unidos y recordé a nuestro presidente Marco Fidel Suárez: respice polum. Tomé avión en Barranquilla y observé la ciudad.

La pérdida del Departamento de Panamá, 1903

La pérdida del Departamento de Panamá, 1903

Por: Rodrigo

@el_pilon

canal de WhatsApp

Hace poco estuve en los Estados Unidos y recordé a nuestro presidente Marco Fidel Suárez: respice polum. Tomé avión en Barranquilla y observé la ciudad. Son notorios los beneficios que han recibido sus habitantes con las administraciones del alcalde Alejandro Char y de los alcaldes afines, lo que prueba que la comunidad prospera cuando es bien administrada y se marchita cuando los administradores son incompetentes y, de paso, corruptos.

Con escala en el aeropuerto de Panamá, después de algunas charlas y haber sobrevolado ese bello y próspero país, su territorio y mar, percibí sus múltiples recursos naturales y artificiales. Una vez más, lloré por la incuria de nuestros líderes políticos. Al perder a Panamá, perdimos el mayor potencial económico con que nos había dotado la Naturaleza. Nos pusimos de espaldas al desarrollo industrial y nos recluimos en el interior del país, sembrando papas, maíz y verduras, y sufriendo la violencia azuzada por los caciques liberales y conservadores. Los habitantes de la Costa Atlántica han sido víctimas directas de ese estado de cosas, siendo presumible que esta comarca hubiera prosperado mucho con la capital en Panamá, vecinos de los Estados Unidos. En vez de eso, padecimos el centralismo bogotano de la época, que aún se mantiene, con presidentes que no conocían el mar, quienes entregaron a Panamá por un plato de lentejas.

La pérdida de ese territorio fue un evento decisivo en la historia de ambos países y tuvo profundas implicaciones negativas para Colombia. Aunque no se puede atribuir a ciertos presidentes exclusivamente, sí es importante entender el contexto político, diplomático y estratégico de la época.

Durante el siglo XIX, Colombia enfrentó múltiples desafíos violentos internos, y se subestimó su destino al no conservar a Panamá, fundamental por su ubicación estratégica y su potencial como centro de comercio y tránsito.

La presencia de la Zona del Canal, la influencia extranjera y las luchas internas jugaron roles en el desenlace. Panamá era clave para el tránsito interoceánico y el comercio. La pérdida significó que Colombia no pudo aprovechar plenamente esa ubicación para desarrollar un canal propio o fomentar el comercio transístmico bajo control nacional. Nuestra economía quedó limitada en su potencial de integración regional y expansión del comercio internacional.

La separación debilitó la presencia colombiana en una zona de gran importancia geoestratégica. La influencia en el Caribe y Centroamérica se redujo, y se perdieron oportunidades de alianza y expansión. El potencial para el desarrollo de infraestructura quedó en manos extranjeras, en particular de Estados Unidos, que construyó y controló el Canal de Panamá. Colombia perdió la oportunidad de convertirse en un centro de tránsito y comercio con beneficios directos.

La historia enseña, y sin embargo, se desestima. Ahora el gobierno colombiano anda con el embeleco —y por razones ideológicas— de suscribir con Venezuela un tratado para establecer una zona binacional en la frontera Este, con finalidades protervas, lo cual estimularía fuerzas destructoras de nuestra soberanía. Esa aventura separatista sería irredimible. rodrigolopezbarros@hotmail.com

Por: Rodrigo López Barros.

TE PUEDE INTERESAR