Por: Gustavo Cotes Medina
El euro como moneda única europea de once países nació un primero de Enero de 1999, no como rival del dólar, sino como otra moneda de reserva internacional. El cambio de referencia frente al dólar fue de 1,16675.
Los once países fundadores debían sustituir sus monedas nacionales por la nueva divisa y fueron: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal. En el periodo Enero primero de 2001-Enero primero de 2009, se sumaron otras cinco naciones- Grecia, Eslovenia, Chipre-Malta y Eslovaquia. En total son 16 países que constituyen la Euro Zona.
Mónaco, San Marino y El Vaticano también utilizan el euro a pesar que no son miembros de la citada zona. De los 27 países de la Unión Europea, 16 de ellos utilizan el euro como moneda única, pero no tienen una política fiscal unitaria, ni una política de endeudamiento que responda a toda la unión.
La crisis económica mundial originada en los Estados Unidos por la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, los altos precios de las materias primas, la crisis alimentaria, la elevada inflación, amenazas de recesión, crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados internacionales, originó un efecto dominó que contagió a Europa y la arrojó a una de las peores crisis desde la segunda guerra mundial, lo cual indica claramente que la Euro Zona no estaba blindada de la recesión en los Estados Unidos.
La quiebra de Grecia y de las instituciones financieras en España, Irlanda, Portugal, Italia y de los nuevos socios, están enfrentando al euro a su primera recesión desde su creación y lo están conviertiendo en una víctima del desequilibrios de sus mercados.
Lo anterior está provocando un ruido enorme en la economía global y puede traer consecuencias más serias de lo esperado, al punto que la Unión Europea estaría incluso en peligro de mantener su unidad. El efecto burbuja financiera ya amenaza a Alemania y Francia y están enviando con el FMI un paquete de rescate de 750.000 millones de euros como una especie de fondo de estabilización para inyectar, a través del Banco Central Europeo, liquidez en los mercados para salir al rescate de los bonos de deuda de los países que se encaminan a la cesación de pagos.
Según Ángela Merkel, Canciller de Alemania, “la crisis de la deuda que vive Europa se presenta en países insuficientemente competitivos viviendo por encima de sus posibilidades. Si el euro fracasa, entonces Europa fracasa”. La moneda está bajo presión y con ella la institucionalidad de la Zona.
La unión europea debe mirar más hacia América Latina buscando salidas atractivas a la crisis y los principales países beneficiados de la turbulencia actual pueden ser Colombia, Chile y Perú por su estabilidad política, economías dinámicas y una población joven en crecimiento que ofrecen con este marco puntual una oportunidad para atraer inversión extranjera.
Los rigurosos planes de ajuste ya se han anunciado y comprenden recortes drásticos de salarios de empleados públicos, congelación de pensiones y aumento de impuestos, pero los impactos de las medidas pueden acentuar la crisis. La pérdida de valor del euro respecto al dólar significa una ventaja relativa para competitividad de las exportaciones y una desventaja real para las importaciones de petróleo.
Se afirma “que el euro es un fumador pasivo que debió abrir antes la puerta del club para que saliera el humo de los países adictos a la nicotina que padecen cáncer del pulmón”.
gustavocotesm@hotmail.com






