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Fe para el 2025

La fe es el pilar fundamental de la vida, descrita en las Escrituras como la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve.

Valerio Mejia Columnista

Valerio Mejia Columnista

Por: Valerio

@el_pilon

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“Pero sin fe es imposible agradar a Dios…” (Hebreos 11,6).

La fe es el pilar fundamental de la vida, descrita en las Escrituras como la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Para acercarse a Dios, no solo es necesario creer en su existencia, sino también confiar en que recompensa a quienes lo buscan con sinceridad y perseverancia. Esta cualidad distingue a los hombres y mujeres que impactan el mundo. 

A menudo, la fe se malinterpreta como un mero deseo que las cosas salgan bien o como un optimismo superficial ante las dificultades. Escuchamos frases como “hazlo con fe”, que muchas veces reflejan un entusiasmo emocional en lugar de una confianza profunda en Dios. Pero la verdadera fe no consiste en esperar que nuestras circunstancias sean favorables, sino en creer en la fidelidad de Dios, incluso, cuando las circunstancias parecen contradecir sus promesas. 

Entiendo la fe como una convicción profunda en la fidelidad de Dios, que nos conduce indefectiblemente a la acción. Es la certeza de que, no importa cuán contradictorias y difíciles sean las circunstancias, Dios no se verá limitado en su propósito de cumplir su Palabra cargada de promesas. Este principio se evidencia en la vida de Abraham, el padre de la fe, quien enfrentó una de las pruebas más desafiantes de su vida cuando recibió instrucciones de parte de Dios para que ofreciera en sacrificio a su único hijo, Isaac. 

El relato de Abraham ofrece una lección poderosa sobre la naturaleza de la fe. 

¿Cómo podría Dios, quien había cumplido su promesa en Isaac, pedirle ahora que lo entregara? Abraham no permitió que sus emociones dictaran su respuesta. La fe lo llevó a obedecer, confiando en que Dios era capaz de cumplir su propósito, incluso si eso implicaba levantar a Isaac de entre los muertos. A pesar de la angustia, Abraham se levantó temprano y comenzó el camino hacia el lugar del sacrificio, demostrando que la verdadera fe se manifiesta en la obediencia, aun en medio de la incertidumbre.

Este año 2025 traerá desafíos y momentos de crisis. En tales tiempos, nuestra confianza en Dios será probada. Somos llamados a demostrar una fe firme, que no tambalea ante la adversidad. Esto significa actuar con confianza en la bondad y soberanía de Dios, sabiendo que Él está en control incluso cuando no comprendemos sus caminos.

Mi oración es que podamos acercarnos a Dios con una fe renovada y que disfrutemos las bendiciones que Él tiene preparadas para quienes lo buscan con sinceridad. Sigamos confiando en su fidelidad, recordando que nuestra esperanza no está en las circunstancias, sino en Él.

Acerquémonos a Dios con seguridad, tengamos intimidad con libertad y confiemos que él tiene el control de todo. Que este año podamos disfrutar de las recompensas de los que le buscan. 

Abrazos y bendiciones…

Por: Valerio Mejía.

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