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Emilio Tapia en el Cesar

No se trata de un artista internacional, ni tampoco de un connotado científico y menos, de un pastor evangélico de los que llenan escenarios predicando la Palabra de Dios.

Emilio Tapia en el Cesar

Emilio Tapia en el Cesar

Por: Jacobo

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Por Jacobo Solano

No se trata de un artista internacional, ni tampoco de un connotado científico y menos, de un pastor evangélico de los que llenan escenarios predicando la Palabra de Dios.

Emilio Tapia, es un polémico empresario que desfalcó a Bogotá en compañía de los primos Nule y los hermanos Moreno; Samuel, exalcalde e Iván, exsenador; con una cifra cercana a los 100 millones de dólares, dando origen al famoso carrusel de la contratación, el caso de corrupción más grande en toda la historia de Colombia, en el que se encuentran involucrados concejales, el Contralor Distrital, el Personero, en fin.

El chico malo de Sahagún (Córdoba), es el capo de la corrupción en el país, un “Fritanga” pero en contratación; un tipo amante de las mujeres bellas y de gustos refinados, que se pasea por elegantes restaurantes, haciendo alarde de su riqueza, eso sí, costeada con los recursos de todos los colombianos; es fanático del vallenato y nuestros cantantes, sucumben ante su poder y mueren por saludarlo en los discos, con un gesto lambón e interesado; se rumora que paga hasta 40 millones por saludo. Diomedes, sin sonrojarse, lo llama “El Señor de las carreteras”, Silvestre Dangond en Séptimo día, un programa de Caracol TV, dijo que era su mejor amigo, y la cola sigue, pero no alcanzaría este espacio para mencionarlos a todos. Otra vallenata que sufrió el coletazo de Tapia, fue la exseñorita Colombia, Eileen Roca, quien por andar en Sincelejo, de corraleja en corraleja, fue identificada como su novia y le tocó salir a desmentirlo porque podía afectar su carrera.

Pero la noticia más triste, es que este siniestro personaje está en el Cesar, con la complacencia de un estado que lo protege, ya que llegó a un acuerdo con la Fiscalía y, al parecer, no va a pagar ni un día de cárcel por sus delitos. Pero, esta es la justicia en Colombia. 

Hace 15 días pregunté en Twitter ¿qué hacía Emilio Tapia en el vuelo Valledupar-Bogotá? Con asombro me entero, de que tiene mucho tiempo de estar visitando nuestra ciudad, buscando contratos, con la anuencia de algunos políticos sin escrúpulos, quienes se ufanan de atenderlo en sus casas de campo y disfrutar de su compañía.

¡Que pobreza mental! Bien dice el dicho, los burros se buscan para rascarse y si son corruptos, más.

La solicitud de renuncia del alcalde, Fredys Socarrás, a la gerente del SIVA, Katrizza Morelli, parece ser la punta del iceberg de un escándalo que apenas comienza y en el que puede estar involucrado el “Señor de las carreteras inconclusas”.

Situación que por el bien de la ciudad se debe aclarar. En caso de que Emilio Tapia tenga algo que ver en esos contratos, es mejor que nos olvidemos de contar con un sistema de transporte que tanta falta le hace a Valledupar.

Estocada: Fui a la Biblioteca Rafael Carrillo, a presentar una solicitud para realizar una exposición fotográfica de Juglares Art Pop, después de que me hicieron esperar más de una hora, la Directora, Ruby Sánchez, me manda a decir con su secretaria que simplemente no me puede recibir, sin ninguna explicación. Lo mínimo que exige ser gestor cultural, es respeto y educación.

Es por eso que en el Cesar, la cultura está como está. 

 

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