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¿Cooperación o dependencia? El reto de la sostenibilidad

La cooperación internacional ha sido fundamental para mejorar la calidad de vida de numerosas personas en Colombia, especialmente en aquellas zonas afectadas por el conflicto armado.

¿Cooperación o dependencia? El reto de la sostenibilidad

¿Cooperación o dependencia? El reto de la sostenibilidad

Por: Sara

@el_pilon

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La cooperación internacional ha sido fundamental para mejorar la calidad de vida de numerosas personas en Colombia, especialmente en aquellas zonas afectadas por el conflicto armado. El respaldo de agencias como USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y el PRM (Oficina de Población, Refugiados y Migración) brindan oportunidades en empleo, educación y condiciones de vida, beneficiando tanto a comunidades vulnerables como a los profesionales que trabajamos en el sector humanitario.

La congelación de estos fondos está interrumpiendo proyectos críticos, lo que tiene un impacto inmediato en las comunidades beneficiadas, así como en la crisis de empleo para quienes colaboramos en la implementación de estas iniciativas. Esta realidad ha expuesto cuán frágil es nuestra dependencia de los mecanismos globales, llevándonos a preguntarnos qué pasos podemos tomar para trabajar hacia una cultura sostenible.

El equilibrio entre el apoyo internacional y las capacidades locales es importante; pero los esfuerzos externos deben estar en su lugar para desarrollar capacidad instalada. Esto implica dar a nuestras comunidades las herramientas para continuar por sí mismas, tanto individual como colectivamente, para que las soluciones sostenibles no dependan solo de fuentes externas.

El sector público debe liderar, por tanto, políticas públicas que permitan que estas iniciativas escalen de manera efectiva y transparente.  También necesita asegurarse de que las empresas actúen de una manera socialmente beneficiosa. Y no debe limitarse a inversiones directas en proyectos sociales; sino que puedan participar activamente en el diseño e implementación de soluciones que satisfagan las necesidades de las comunidades y fortalezcan vínculos con organizaciones locales.

Este planteamiento no debe considerarse como una obligación o una carga adicional para las empresas, sino como un paso natural hacia un desarrollo más integral que beneficia tanto a las comunidades como al entorno empresarial. Tenemos que ser conscientes de que todo funciona como una cadena; es decir, si las comunidades se desarrollan, el entorno empresarial también lo hará, y, por consecuencia, sucederá lo mismo a la inversa.

 Un ejemplo es Crepes & Waffles, una empresa que ha podido combinar el éxito comercial con la relevancia social. El Programa de Empleo no solo capacita y emplea a estas madres de comunidades vulnerables con trabajos estables, sino también oportunidades de crecimiento personal y profesional. Esta es una iniciativa que refuerza simultáneamente la sostenibilidad y la imagen de la empresa, demuestra que la mejora de las comunidades donde operamos puede ir de la mano con los resultados empresariales.

Según el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible, la Responsabilidad Social Empresarial es el concepto que establece que las empresas son responsables no solo ante sus accionistas, sino también ante sus grupos de interés, incluidos empleados, sus familias, comunidades locales y la sociedad en general, y las empresas tienen la obligación de tomar decisiones que protejan y mejoren el bienestar de la sociedad. Las empresas deben relacionarse con sus grupos de interés para identificar los impactos de sus operaciones y trabajar de manera colaborativa para remediar lo que afecta tanto a la comunidad como al entorno empresarial.

Lo mejor que podemos hacer es trabajar en coordinación y armonía con las realidades locales, ya que eso es todo lo que tenemos para nuestro presente y futuro. Debe ser un esfuerzo colaborativo y concertado para garantizar que las comunidades tengan una voz activa, comprometida y participativa. Necesitamos un protagonismo real desde las bases, donde las personas impulsen procesos de desarrollo que generen efectos sinérgicos, garantizando la satisfacción de sus necesidades humanas de manera sostenible y efectiva.

Por: Sara Montero Muleth

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