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Análisis del populismo

Los movimientos populistas están de moda, especialmente en Latinoamérica y España. De tal palo tal astilla. Tanto de izquierda como de derecha. El  enfoque de ambos es “el pueblo” y su oposición a una élite considerada corrupta, u opresora, o desconectada de las necesidades populares, o todo a la vez.

Análisis del populismo

Análisis del populismo

Por: Rodrigo

@el_pilon

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Los movimientos populistas están de moda, especialmente en Latinoamérica y España. De tal palo tal astilla. Tanto de izquierda como de derecha. El  enfoque de ambos es “el pueblo” y su oposición a una élite considerada corrupta, u opresora, o desconectada de las necesidades populares, o todo a la vez. Poco les importa la veracidad de sus aseveraciones. Todos predican buenos propósitos. Lo que interesa a sus líderes es conectar entre sí al mayor número de individuos, a las masas. Lo importante es el poder. Así nos explicamos, por ejemplo, el triunfo transitorio que tuvieron, el nazismo y la Unión Soviética, movimientos populistas por excelencia. 

Las farsas de sus ideologías  populistas acerca de asuntos como la raza y las diferencias de clases  contribuyeron a que millones de personas se alinearan en contra de las políticas democráticas. Dos locuras populistas, una de derecha y otra de izquierda. Los populismos son una corrupción correlativa a los partidos políticos tradicionales liberal y conservador, mundiales.

Sus líderes se presentan como defensores del pueblo, prometiéndole devolverle el poder. Tanto el populismo de izquierda como el de derecha se basa en una comunicación emocional y directa. Los líderes utilizan un lenguaje sencillo y accesible, apelando a las emociones y preocupaciones de la gente para crear una conexión personal. Ambos buscan movilizar a grandes sectores de la población, utilizando redes sociales y otros medios para llegar a las masas.

La capacidad de generar apoyo popular es crucial en ambos casos, aunque los temas que abordan pueden variar. El populismo de izquierda suele centrarse en la redistribución de la riqueza, la justicia social y la defensa de los derechos laborales. Predica promover políticas que buscan reducir la desigualdad y mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras. En contraste, el populismo de derecha a menudo enfatiza el nacionalismo económico, defendiendo el proteccionismo y la preservación de los intereses de la clase media y trabajadora, pero puede ser menos centrado en la redistribución y más en la preservación de valores culturales. El populismo de izquierda tiende a promover una visión inclusiva y multicultural, defendiendo la diversidad y los derechos de grupos marginados. Por otro lado, el populismo de derecha suele basarse en la homogeneidad cultural y la defensa de la identidad nacional, a menudo excluyendo a inmigrantes y minorías. 

El populismo de izquierda puede, en ciertos contextos, buscar la expansión de la democracia a través de la participación popular y la ampliación de derechos sociales. En contraste, el populismo de derecha a veces puede inclinarse hacia el autoritarismo, justificando la concentración de poder en líderes fuertes como una forma de “proteger” al pueblo de amenazas percibidas.

En resumen, aunque el populismo de izquierda y de derecha comparten ciertas características en su relación con el pueblo y la élite, sus diferencias ideológicas y enfoques sobre economía, identidad y democracia son notables y determinantes en sus respectivas trayectorias políticas. Pero por sobre todo, la mayor diferencia se centra  en la gestión económica, la de la izquierda, probado está, ha sido catastrófica para todos los países que la han emprendido. Sin excepción este error ha sido trágico, y deviene por creer en relatos cautivadores pero dañinos.

Por: Rodrigo López Barros. 

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