Hoy se cumplen tres años desde que Valledupar despertó con la noticia de la inesperada partida de Nicolás “Niko” Arredondo. Tres años en los que el sentimiento de vacío, lejos de desvanecerse, se ha transformado en un homenaje permanente de quienes aún lo extrañan en cada esquina, en cada canción y en cada gesto de bondad.
Para su hermano de vida, Fabio Torres, estos 1.095 días sin su presencia física han confirmado que Niko era el motor de muchos momentos: “La ausencia de Niko se nota cada día en una sonrisa, en una llamada, en una discusión o en su terquedad”.
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