Karen Lizarazo recordó dos episodios inéditos que la acercan de manera íntima a la memoria del vallenato: fue la única mujer que le dio serenata a Diomedes Díaz antes de un concierto y recibió la canción “Amor Prohibido”, compuesta para Patricia Terán, que ahora forma parte de su último álbum “El tiempo perfecto”.
La cantante relató el contexto del encuentro con Diomedes: en un show donde Martín Elías no pudo presentarse, Diomedes fue llamado a reemplazarlo. Karen decidió improvisar una serenata desde la ventana de su habitación y le dedicó tres canciones. La reacción del propio Diomedes, quien la invitó a cantar con él en la tarima, marcó para ella un momento emocional y singular en su trayectoria.
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Amor Prohibido
Karen explicó que “Amor Prohibido” fue escrita por Melkis Suárez originalmente para Patricia Terán, pero por el accidente que sufrió Teherán la canción nunca llegó a grabarse con ella. “Me la entregó el año pasado a mí“, contó Karen, y describió la responsabilidad emocional de asumir una composición pensada para otra voz emblemática del vallenato femenino.
El tema, con letra que narra un amor oculto y la decisión de enfrentarlo a pesar de las consecuencias, fue incluido en El tiempo perfecto, el álbum más reciente de Karen Lizarazo.
La artista dijo que trabajar la canción implicó un cuidado especial: respetar la intención del compositor, honrar la memoria de Patricia Teheran y, al mismo tiempo, construir una interpretación propia que conecte con el público actual.
La cantante relató el contexto del encuentro con Diomedes: en un show donde Martín Elías no pudo presentarse, Diomedes fue llamado a reemplazarlo. Karen decidió improvisar una serenata desde la ventana de su habitación y le dedicó tres canciones. La reacción del propio Diomedes, quien la invitó a cantar con él en la tarima, marcó para ella un momento emocional y singular en su trayectoria.
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Diomedes: la serenata y la invitación
Cuando ya se retiraba, Diomedes abrió la ventana y la sorprendió con un reconocimiento que Karen guarda como recuerdo: “Es la primera mujer en la vida y en la historia de Diomedes que me da serenata“. Además, según relató, la invitó a quedarse y subir juntos al escenario, gesto que fue vivido con emoción por su padre y el público y que, por ocurrir el mismo año del fallecimiento del artista, adquirió un valor aún más trascendente.






