El folclor vallenato está de luto. Este viernes 5 de junio falleció en Valledupar el maestro Ovidio Enrique Granados Melo, célebre patriarca de una de las dinastías más importantes de nuestra música y considerado por décadas el más grande técnico y restaurador de acordeones del país.
Nacido en el corregimiento de Mariangola hace 84 años, ‘Villo’ Granados no solo fue un excelso ejecutante, sino el guardián de los secretos mecánicos del instrumento, ganándose el respeto de técnicos locales y extranjeros, incluidos los de la fábrica Hohner en Alemania.
Su historia en el Festival de la Leyenda Vallenata quedó grabada con letras de oro por su particular humor y nobleza; tras ocupar el segundo puesto en las ediciones de 1968, 1975 y 1983, decidió retirarse de la competencia para evitar, según decía entre risas, que le cambiaran el nombre por “Ovidio Segundo”. Sin embargo, su grandeza fue revalidada a través del triunfo de sus hijos Hugo Carlos y Juan José, y su hermano Almes.
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata le hizo justicia en vida al coronarlo como Rey Vallenato Vitalicio. Con su partida, el barrio Los Caciques pierde a su cirujano mayor, pero el vallenato asegura un legado eterno en el alma de cada acordeón. EL PILÓN expresa sus más sentidas condolencias a toda la dinastía Granados.






