El pasaje del Sistema Integrado de Transporte de Valledupar (SIVA) subiría de $2.900 a $3.300, según la recomendación técnica presentada por el ente gestor en la mesa que se adelanta con la Secretaría de Tránsito. La decisión final deberá adoptarse mediante decreto del alcalde, Ernesto Orozco, con base en los soportes de costos y operación que entrega el sistema.
El ajuste propuesto está presionado por dos variables que, en 2026, se sienten con fuerza en la estructura de costos del transporte público: el incremento del 23 % del salario mínimo y el encarecimiento del gas natural, combustible de la flota.
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Asocapitales advirtió desde finales de 2025 que un aumento de esa magnitud en el salario mínimo podría traducirse en un alza adicional promedio cercana o superior a $200 por pasaje sobre lo que ya venían proyectando los sistemas.
En paralelo, Naturgas y reportes de prensa han señalado incrementos del gas vehicular en varias zonas del país, con alzas que en algunos casos llegan a superar el 30 % según la región y el tipo de mercado; para la Región Caribe se han reportado aumentos de hasta 13 %.
La brecha entre las tarifas
Jaime González, gerente del SIVA, explicó que el ajuste busca evitar que se amplíe el déficit operativo del sistema, en un contexto en el que la nómina representa una porción alta del gasto y el combustible se ha encarecido. “Con el aumento del salario mínimo y el comportamiento del precio del gas, recomendamos que la tarifa usuario se ajuste a $3.300 para que el hueco fiscal no aumente; el alcalde deberá tomar la decisión por decreto con los datos técnicos”, señaló el directivo.
Existe una brecha estructural entre la tarifa técnica, cerca a $8.000 por viaje, que es lo que debería pagar el usuario si la Gobernación y Alcaldía no subsidiaran la operación, y la tarifa usuario, que se mantiene por debajo gracias a aportes y subsidios.
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El sistema ha tenido incrementos escalonados desde el arranque. Cuando el SETP de Valledupar inició operación, en diciembre de 2022, se anunció una tarifa de $2.000. Para 2024, la Alcaldía fijó el pasaje en $2.600 a partir del 1 de julio, y para 2025 quedó en $2.900.
Aumentos en el país
El debate local ocurre en medio de incrementos en otras capitales. Bogotá informó que la tarifa del sistema quedará en $3.550 en 2026, con un ajuste adicional atribuido al impacto del salario mínimo.
En Cali, un borrador de decreto divulgado por la Alcaldía planteó que el MIO suba a $3.500. En el área metropolitana de Bucaramanga, autoridades locales informaron tarifas de $3.000 para trayectos cortos y $3.600 para trayectos largos.
Y en Barranquilla, la autoridad metropolitana seguía evaluando un incremento de hasta $400, lo que llevaría el pasaje a $3.700 en días ordinarios.
Más allá del ajuste tarifario, el SIVA enfrenta retos de demanda y percepción del servicio. Dos factores golpean la competitividad del sistema: el mototaxismo ilegal, que mueve más de 50.000 pasajeros al día, y la frecuencia de las rutas, con esperas que pueden estar entre 10 y 15 minutos, un punto que afecta la decisión del usuario.
En la práctica, el sistema busca equilibrar sostenibilidad financiera y mejora del servicio, en un escenario donde el alza de costos empuja a ajustar la tarifa, pero la calidad percibida y la informalidad siguen determinando cuántos pasajeros se suben al bus.











