De paso por Valledupar y de cara al inicio oficial de su campaña, EL PILÓN habló con el candidato presidencial Sergio Fajardo sobre el reto de enfrentar la polarización, su visión para gobernar las regiones y el futuro económico del Cesar frente a la transición energética.
Empieza esta carrera por la Presidencia con dos candidatos en los primeros lugares…
El reto es enfrentar a los extremos que representan la polarización que sigue creciendo en Colombia. De un lado está la extrema izquierda con Petro y Cepeda, y del otro figuras como Abelardo de la Espriella. Yo he vivido tres campañas presidenciales muy diferentes, y veo que esta polarización está creciendo de una manera que nos va a llevar a una hecatombe social si gana una de estas posturas.
La polarización divide al mundo en dos: amigo o enemigo. Y en el lenguaje de la guerra, al enemigo hay que destruirlo. Yo propongo algo distinto: podemos ser diferentes sin ser enemigos. Esa es la única forma de tener la capacidad para conversar y resolver los problemas en el que será el gobierno más difícil de la historia reciente de Colombia.
Candidato, ¿por qué insistir en el discurso de la polarización si en 2022 no funcionó muy bien?
Yo no sé si funcionó o no, pero la realidad es que hoy estamos en otra Colombia. La polarización de hoy no tiene nada que ver con la de 2022. En ese entonces, Petro era el opositor frente a los poderes asociados a la figura del expresidente Uribe.
Hoy, Petro es el presidente; el mismo que dijo que iba a luchar contra la corrupción y hoy lidera un gobierno igual o más corrupto que los anteriores. El mismo que prometió resolver las necesidades sociales y no lo hizo. La polarización cambió porque ellos ya están en el poder.
Yo soy el que ha mantenido una línea coherente: el que votó en blanco, el que se ha enfrentado a los extremos, el que ha soportado los insultos sin cambiar de rumbo. Estamos al borde de una catástrofe social si escogemos las trincheras. Ya hemos visto suficiente peleadera.
Hoy las encuestas parecen mostrar que el país ya se dividió entre esos dos extremos. ¿Usted cree que hay espacio para su propuesta?
¿Acaso no faltan meses para las elecciones? Le recuerdo lo que pasó en 2018: yo arranqué a más de 15 puntos de Petro y terminé a menos de uno de pasar a segunda vuelta. Esto no está escrito.
¿Sabe cuál es el candidato que más le conviene a Petro? De La Espriella. Lo necesita para justificar su discurso. Necesitan que los demás no existamos y que la gente crea que esto es solo entre un señor y otro.
Nuestro camino es más estrecho y empinado, pero es el correcto. Petro es un gran agitador que sabe convocar la rabia, y del otro lado hay figuras histriónicas que hacen política desde el Movistar Arena o desde un helicóptero, pero que nunca han administrado ni una organización. ¿De verdad creemos que con eso se maneja un país?
Hablemos de las regiones. En el Cesar, 24 de los 25 municipios tienen problemas con el suministro de agua, a pesar de estar rodeados de ríos…
Lo primero que pregunto es: ¿dónde está la plata de las regalías? Para resolver esto, mi forma de gobernar será directa. Como presidente, convocaré a todos los gobernadores y alcaldes, sin importar por quién votaron. Vamos a hacer planes de trabajo conjuntos: qué proyectos urgen, cuánto pone la Nación, cuánto el departamento y cuánto el municipio. Y le haremos seguimiento estricto. Aquí no se va a perder un peso. No me lo estoy inventando; así goberné Antioquia con sus 125 municipios. Yo no vengo, como el presidente Petro, a vengarme de un alcalde o gobernador que no me cae bien.
En una política que hoy exige tanto “show”, ¿cómo piensa emocionar al electorado?
Cumplo 70 años este 19 de julio. ¿Y por qué estoy aquí parado en Valledupar hablando con ustedes? Por convicción, porque quiero a este país y porque no nos tenemos que rendir. A mí me dicen: “hay que emocionar a la gente”. ¿Entonces qué hago? ¿Me tiro en pelota al río Guatapurí para que voten por mí? No. La verdadera emoción debe consistir en tener un gobernante serio, transparente, que sabe organizar y resolver los problemas sociales. Yo reivindico la experiencia y la decencia.
El 50% del PIB del Cesar depende del carbón. ¿Cuál será su posición frente a esta industria y la transición energética?
Está claro que el carbón es el primer combustible fósil que va a desaparecer, pero eso no va a pasar de la noche a la mañana. El problema es que la región no se está preparando para esa transición. Eso no se soluciona en cuatro años, pero es obligación del gobierno trazar la ruta desde ya.
Mi relación con las empresas mineras será respetuosa, exigiendo que cumplan las condiciones ambientales, mientras trabajamos con el Cesar y Planeación Nacional para detonar el turismo y la agroindustria.
Aquí hay todos los pisos térmicos, desde el sur del departamento hasta la Sierra Nevada. Pero hay que romper algo clave: hoy el mayor empleador es el Estado, y los políticos de turno se adueñan de esa riqueza. Las familias tienen que callar por miedo a que sus hijos pierdan el trabajo. Eso tiene que cambiar. Yo no me reúno con congresistas para ver qué contratos les tocan. Jugamos en otra cancha.
Por Deivis Caro







