El nuevo decreto de protección de la Línea Negra que prepara el Gobierno nacional incluye la delimitación de espacios sagrados ubicados en jurisdicción de Valledupar, tanto en el casco urbano como en la zona rural, según se conoció del proyecto normativo elaborado por el Ministerio del Interior tras meses de consulta previa con los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
La norma, que subsana los errores que llevaron a la anulación del Decreto 1500 de 2018, incorpora por primera vez la cartografía oficial del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) publicada en agosto de 2023, en la que aparecen georreferenciados más de 340 sitios sagrados a lo largo de toda la Línea Negra, que se extiende desde Valledupar hasta el mar Caribe, abarcando los departamentos de Cesar, Magdalena y La Guajira.
Entre los espacios vallenatos que han sido reconocidos en procesos anteriores están Ka’simuratu —ubicado entre la iglesia de la Concepción y la Plaza Alfonso López—, el Convento de las Tres Ave Marías (Tashikungwiv), sectores del río Guatapurí como Pozo Hurtado (Kashikiwa), y Jaba Munamuke, la desembocadura del Guatapurí en el río Cesar, considerado “el ombligo de los cuatro pueblos” en la cosmovisión indígena.
Consulta previa con participación kankuama
El proceso de construcción del decreto incluyó la participación activa de autoridades del pueblo kankuamo, cuyo territorio ancestral abarca buena parte del sur y suroccidente de Valledupar. Según documentos oficiales del Ministerio del Interior, entre febrero y mayo de 2026 se realizaron jornadas de preconsulta, mesas técnicas y protocolizaciones con los cuatro pueblos de la Sierra Nevada (arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo), así como con comunidades afrocolombianas y el pueblo wayuu.
La norma reconoce que el decreto surge directamente del “Documento Madre” elaborado por las propias autoridades indígenas, en el que explican el concepto de Seshizha —”hilo o conexión” en lengua indígena— como el tejido espiritual que une los espacios sagrados desde los nevados hasta el mar Caribe, pasando por el territorio valduparense.
En declaraciones previas durante la asamblea de Santa Marta en marzo pasado, el líder kankuamo Jaime Arias Estrada enfatizó la importancia de que Valledupar reconozca su condición de “puerta de entrada al Corazón del Mundo”, señalando que “aquí nacen las aguas, aquí están los sitios de pagamento, y sin ese reconocimiento jurídico seguiremos viendo proyectos que afectan la armonía territorial”.
Implicaciones para el ordenamiento de Valledupar
El decreto establece obligaciones concretas para las autoridades municipales y departamentales. Según el proyecto, todas las entidades públicas que administren sistemas de información sobre el territorio de la Línea Negra deberán incorporar la cartografía oficial del Igac, lo que tiene implicaciones directas para la planificación urbana, los proyectos de infraestructura y las licencias ambientales en la región.
Además, la norma crea una Mesa de Seguimiento y Coordinación en la que participarán, entre otros, los gobernadores de Cesar, Magdalena y La Guajira, los directores de las Corporaciones Autónomas Regionales, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y las autoridades indígenas. Esta mesa deberá producir informes semestrales públicos sobre el cumplimiento del decreto.
Uno de los aspectos que generará mayor discusión en Valledupar es el mandato a la ANT de establecer un programa de adquisición de predios dentro del Sistema de Espacios Sagrados. Muchos de los sitios reconocidos en el decreto se encuentran actualmente en manos de particulares, lo que ha impedido históricamente que los mamos —autoridades espirituales— accedan a realizar sus ceremonias de pagamento.
El decreto también refuerza la obligatoriedad de consulta previa para cualquier proyecto, obra o actividad que pueda afectar directamente a los espacios sagrados, lo que incluye proyectos viales, mineros, turísticos o de infraestructura en zonas como el corredor del río Guatapurí, el río Cesar y los corregimientos de la zona rural.
Del centro histórico a la cuenca del Guatapurí
Según la cartografía oficial del Igac que incorpora el decreto, la Línea Negra en jurisdicción de Valledupar recorre un trayecto que inicia en el centro histórico de la ciudad y se extiende hacia la cuenca del río Guatapurí, abarcando sectores urbanos y rurales. El reconocimiento de estos espacios implica que la ciudad deberá ajustar su planificación territorial para garantizar el acceso de las autoridades indígenas y la protección de los valores culturales y espirituales asociados a estos lugares.
Desde Jaba Munamuke, en la confluencia del Guatapurí con el Cesar, el recorrido de la Línea Negra continúa hacia el norte por el valle del río Cesar hasta salir de jurisdicción valduparense hacia Bosconia y Mariangola, conectando el territorio municipal con el sistema de espacios sagrados que se extiende hasta La Guajira, Magdalena y el mar Caribe.
Pendiente la firma presidencial
Aunque el proyecto de decreto está técnicamente listo y ha surtido el proceso de consulta previa, aún no tiene fecha oficial de expedición. El presidente Gustavo Petro anunció en febrero que la firma se realizaría en Santa Marta en un acto público con participación de las comunidades indígenas, pero hasta el momento no se ha confirmado la fecha definitiva.
Mientras tanto, líderes kankuamos y autoridades locales esperan que la norma se expida en las próximas semanas para dar certeza jurídica a un territorio ancestral que lleva décadas reclamando reconocimiento formal por parte del Estado colombiano.
Para Valledupar, el decreto representará un cambio en la forma de planificar y gestionar el territorio, obligando a un diálogo permanente entre las autoridades municipales, las comunidades indígenas y los sectores productivos en una ciudad.







