En la crónica caribeña, la iguana siempre ha estado ahí: encaramada a las ramas verdosas con sus uñitas de dinosaurio en los trupillos del patio, servida como guiso de Cuaresma o convertida en desayuno de “huevos de iguana al gusto” en comederos de carretera, mientras los estudios de etnobiología recuerdan que su carne se consume en la región Caribe desde hace al menos tres mil años.
Lo mismo ocurre con el morrocoy, tortuga parsimoniosa a la que textos de divulgación y crónicas ambientales le atribuyen poderes afrodisíacos o de buena suerte, y que hoy comparte con la iguana ese lugar incómodo entre símbolo de la identidad caribe y plato que acelera su desaparición.
Lo cierto es que, entre 2024 y 2025 ingresaron al Centro de Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestre (CAVFFS) de Corpocesar 2.921 individuos de fauna silvestre, más de la mitad reptiles producto de rescates, entregas voluntarias, decomisos e incluso hallazgos ligados al tráfico ilegal.
A partir de un derecho de petición enviado por EL PILÓN, la corporación entregó estadísticas que muestran cómo el departamento del Cesar se ha convertido en un laboratorio del tráfico de especies, con la iguana verde y el morrocoy como protagonistas.
Un centro a tope: casi 3.000 animales en dos años
Según el informe estadístico del CAVFFS, entre enero y diciembre de 2024 ingresaron 1.338 animales silvestres atendidos por el centro. Para 2025 la cifra subió a 1.583 individuos, lo que eleva a 2.921 el total de ejemplares que llegaron al CAVFFS en solo dos años.
En ambos periodos, los reptiles fueron el grupo biológico más afectado. En 2024 se registraron 727 reptiles, equivalentes al 54,33% de todos los ingresos, mientras que en 2025 sumaron 784 ejemplares, el 49,53% del total, por encima de aves y mamíferos.
Iguanas verdes, las más traficadas y consumidas
La iguana verde (Iguana iguana) aparece como la especie con mayor número de registros en el centro de fauna. Solo en 2024 aportó 305 ingresos, que incluyen 269 individuos vivos, 16 muertos, 11.973 huevos, 1,8 kilos de carne y 20 ejemplares eviscerados y decapitados que llegaron en un mismo procedimiento.
En 2025 la historia se repitió con cifras incluso más dramáticas. Ese año la iguana verde sumó 357 registros: 317 ejemplares vivos, 24 muertos, 156 huevos, 104,9 kilos de carne y 16 individuos eviscerados decomisados en dos procedimientos distintos. “Durante 2024 y 2025 la iguana verde y el morrocoy encabezaron los ingresos al centro de fauna, con más de 600 individuos registrados, huevos incautados y decomisos de carne asociados a su consumo”, se desprende del análisis de las tablas entregadas por Corpocesar.
Morrocoyes: de mascotas clandestinas a liberaciones masivas
La tortuga morrocoy (Chelonoidis carbonarius) ocupa el segundo lugar entre las especies más afectadas. En 2024 el CAVFFS recibió 238 morrocoyes, mientras que en 2025 la cifra ascendió a 349 individuos provenientes de rescates, entregas voluntarias y decomisos.
Uno de los episodios más llamativos quedó documentado en la respuesta a EL PILÓN. En Aguachica, un ciudadano que mantenía en tenencia 130 morrocoyes llamó a la seccional de Corpocesar para hacer una entrega voluntaria; los animales fueron recepcionados por la Red de Fauna Silvestre y trasladados al CAVFFS, donde se les abrió historia clínica y se proyectó su reintroducción en reservas naturales del departamento.
Rescate vs. entrega voluntaria: ¿qué pesa más?
Las estadísticas del centro permiten ver cómo llegan los animales a manos de la autoridad ambiental. En 2024, el 41,11% de los ingresos correspondió a rescates, el 36,02% a entregas voluntarias, el 17,94% a decomisos y el 4,93% a hallazgos, categoría que el CAVFFS describe como “decomisos sin capturas”, cuando la fuerza pública reporta animales abandonados en vías o espacios abiertos.
En 2025 los rescates siguieron siendo el principal canal de ingreso con el 42,32% de los casos. Las entregas voluntarias representaron el 31,02%, los decomisos aumentaron hasta el 21,42% y los hallazgos alcanzaron el 5,24%, lo que muestra un incremento sostenido en las acciones de control frente al tráfico de fauna silvestre.
¿Cuántos logran volver a la selva?
No todos los animales que llegan al CAVFFS pueden regresar a la naturaleza, pero las cifras muestran una tendencia al alza en las liberaciones. Durante 2024 se reincorporaron a su medio natural 912 ejemplares, equivalentes al 68,16% de los individuos ingresados ese año.
Los reptiles lideran también este indicador. En 2024 representaron el 70,29% de los animales liberados (641 individuos), seguidos por las aves con 19,74% (180) y los mamíferos con 9,98% (91). En 2025 la tasa de retorno mejoró hasta el 76,75%, con 1.215 animales liberados, de los cuales 736 fueron reptiles (60,58%), 312 aves (25,68%) y 167 mamíferos (13,74%).
El costo oculto: huevos, carne y animales mutilados
Los reportes del CAVFFS no solo consideran animales vivos, sino también huevos, carne y especímenes muertos que llegan como parte de procesos de decomiso. En el caso de la iguana verde, por ejemplo, los más de 12.000 huevos registrados en 2024 y 2025 y los más de 100 kilos de carne incautada reflejan la presión de consumo y comercio sobre esta especie.
Cada huevo o kilo de carne decomisado implica la pérdida potencial de decenas de individuos que nunca llegarán a nacer o alcanzar la edad adulta en los ecosistemas del Cesar. “Detrás de cada procedimiento hay una suma invisible de vidas que se pierden antes de que el animal llegue al centro de fauna”, se concluye del cruce de datos contenidos en las tablas del informe.
Un primer vistazo a un problema mayor
Más allá de las cifras frías, queda abierto el interrogante sobre si esta presión sobre iguanas, morrocoyes y otras especies responde únicamente a “tradiciones” heredadas —como el consumo de carne y huevos de iguana durante la Cuaresma, documentado desde mediados del siglo XX por autoridades ambientales en distintas regiones del Caribe colombiano— o si se trata de un patrón más reciente, un sentimiento aprendido de que la fauna identitaria del Cesar existe para ser cazada, vendida y servida en la mesa.
Esta es la primera entrega de una serie de reportajes de EL PILÓN basados en la información oficial entregada por Corpocesar sobre tráfico y rescate de fauna silvestre en el departamento. En próximas publicaciones se abordarán en detalle los operativos de Semana Santa, los decomisos en restaurantes y carreteras, así como el papel de las comunidades y autoridades locales en la protección de estas especies.






