En el segundo día de la cuarta edición de la Feria del Libro de Valledupar, la Casa de la Cultura fue escenario para debatir el rumbo del desarrollo urbano. Durante la charla “¿Por qué unas ciudades florecen y otras se quedan atrás?”, el urbanista Fabio Zambrano Pantoja; el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco, y el exalcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, dialogaron sobre los retos de construir un territorio próspero.
El mandatario local enfocó su intervención en la urgencia de establecer un proyecto a largo plazo que involucre al sector público, los empresarios y la sociedad civil. Orozco señaló que Valledupar tuvo en el pasado un rumbo claro, impulsado por líderes como Pepe Castro, Rodolfo Campo y Aníbal Martínez. “Diferentes colores políticos pero había un pacto y la ciudad sabía para dónde iba”, afirmó.
En ese sentido, Fabio Zambrano recordó sus conversaciones con Pepe Castro, a quien destacó por su interés por el urbanismo y el crecimiento de la ciudad. Igualmente, resaltó que las claves en el desarrollo urbano son la tecnología, las instituciones y la geografía. Por su lado, el alcalde insistió en que cada nuevo gobernante no puede llegar a inventar, sino que debe mantener una continuidad basada en acuerdos de ciudad.
El mandatario fue directo al condicionar este desarrollo a la solución de problemas estructurales. Señaló la actual crisis de los servicios públicos, haciendo énfasis en el manejo del acueducto. “Ahora a Emdupar nos la maneja el Gobierno nacional y resultó peor el remedio que la enfermedad”, sentenció. Orozco invitó a la ciudadanía a unirse para exigir la devolución de la empresa, argumentando que las inversiones en vías, infraestructura y turismo no tendrán un impacto real sin servicios públicos de calidad.
El caso de Barranquilla
El exalcalde Jaime Pumarejo compartió la experiencia que logró transformar a la capital del Atlántico. El exmandatario recordó que, al asumir el control hace más de una década, la ciudad estaba quebrada y atrapada en un ciclo de pobreza.
La estrategia se centró en buscar sueños compartidos entre todos los sectores. Uno de los primeros hitos fue la recuperación del espacio público mediante la creación de comités de guardaparques, logrando que la comunidad se apropiara de los entornos hasta consolidar los más de 300 parques que existen hoy en día.
Pumarejo también relató el desafío financiero que representó el centro de eventos Puerta de Oro, un proyecto concebido para atraer el turismo de negocios. A pesar de contar con recursos limitados por parte del nivel central, decidieron apostar por una obra de gran nivel que permitió a Barranquilla mirar nuevamente hacia su río.
Esta obra desencadenó luego la construcción del malecón, un proyecto que se pagó a sí mismo en menos de doce años gracias al incremento del impuesto predial en la zona valorizada. Al cerrar su intervención, el exalcalde dejó una reflexión sobre la cultura ciudadana que sostiene estas obras: “En Barranquilla nos convertimos expertos en dar, pero también en cobrar”.






