La “certeza científica” sobre la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026 encendió una nueva alarma en el sector energético: el exministro de Minas y Energía, Amilkar Acosta, advirtió que el país no solo debe acelerar medidas de ahorro y gestión de la demanda, sino también corregir decisiones regulatorias que, a su juicio, ponen en riesgo la operación segura de los embalses y del Sistema Interconectado Nacional.
“Ya se tiene certeza científica de El Niño”
El pronunciamiento de Acosta se produce tras el anuncio de la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, quien confirmó que ya hay “certeza científica” sobre la llegada del Fenómeno de El Niño en el segundo semestre de este año y advirtió que será “más severo que el de 2024”.
“Por lo tanto se deben tomar todas las previsiones”, enfatizó el exministro, al insistir en que el país llega a esta coyuntura con un sistema eléctrico vulnerable, alta dependencia de la generación hídrica y estrechez en la oferta de gas que se requiere para respaldar la generación térmica.
La controversia por el Decreto 0177 de 2026
En ese contexto, Acosta puso el foco sobre una medida específica del Gobierno: el Decreto 0177 de 2026, expedido por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS). Según el exministro, esta norma le otorga a esa cartera facultades para intervenir en la operación de los embalses que, por diseño institucional, corresponden al Consejo Nacional de Operación (CNO) y a XM, operador del sistema eléctrico.
“Quiero ser reiterativo sobre la necesidad de la derogatoria del Decreto 0177 de 2026, expedido por el MADS, arrogándose funciones y competencias del Consejo Nacional de Operaciones (CNO) de XM. El riesgo que entraña no es menor”, advirtió.
Para Acosta, el problema no es solo jurídico sino técnico: el MADS no tiene la experiencia ni la capacidad operativa para tomar decisiones en tiempo real sobre el manejo de embalses, en un sistema donde unos puntos porcentuales de nivel de agua pueden determinar si el país entra o no en racionamiento.
El papel del CNO y las recomendaciones sobre embalses
El exministro recordó que el CNO –órgano técnico que define criterios para la operación segura y confiable del Sistema Interconectado Nacional– ya alertó sobre las implicaciones del decreto. En sus comunicaciones, el CNO advirtió sobre “riesgos para la atención segura y confiable de la demanda de energía” si se desplaza su rol técnico en favor del Ministerio de Ambiente.
“XM recomienda tener un nivel de embalses superior al 80% para el inicio de diciembre, meta que deberá construirse desde agosto”, recalcó Acosta, citando las recomendaciones del operador. En otras palabras, el país debe llegar a final de año con los embalses llenos, lo que exige una operación cuidadosa desde meses antes.
“En caso de que el MADS lo interfiera, se generan riesgos operativos para el Sistema Interconectado Nacional”, añadió, al subrayar que decisiones políticas o ambientales sin rigor técnico podrían llevar a vaciar embalses en momentos críticos o, por el contrario, a limitar su uso cuando se necesite la energía.
Advertencia de la Contraloría: riesgo tarifario y contractual
La preocupación del exministro no es aislada. Acosta recordó que la Contraloría General de la República también prendió las alarmas sobre las implicaciones del Decreto 0177 en términos de seguridad energética y estabilidad del mercado.
La entidad de control alertó sobre “el riesgo de modificar unilateralmente la operación de embalses hidroeléctricos sin el debido rigor técnico, lo que podría generar incumplimientos contractuales, afectaciones tarifarias e inseguridad”. Para Acosta, esto significa que no solo se pone en juego la continuidad del suministro, sino también el costo de la energía para los usuarios y la confianza de los inversionistas en el sector.
En la práctica, decisiones administrativas que alteren la operación de los embalses podrían llevar a las generadoras a incumplir contratos de energía firme, activar litigios y trasladar sobrecostos a las tarifas, justo en un momento en el que la ciudadanía –y particularmente la Costa Caribe– ya siente el peso de las facturas.
Medidas urgentes: ahorro, gestión de demanda y seguridad regulatoria
En medio de este panorama, el exministro ha insistido en una combinación de medidas que van desde el ahorro obligatorio en entidades públicas –como el que promueve la Circular 40021 de 2026– hasta esquemas de gestión de la demanda con incentivos para hogares y empresas, similares al programa “Apagar paga” aplicado en 2015.
Pero, a su juicio, esto debe ir acompañado de una corrección normativa: “Colombia necesita rigor técnico y reglas claras en la operación de los embalses. No podemos enfrentar un El Niño más severo que el de 2024 con interferencias políticas en decisiones que deben ser técnicas”, es el mensaje que deja entre líneas al pedir la derogatoria del Decreto 0177.
Con la “certeza científica” de un nuevo El Niño en el horizonte, la discusión que plantea Acosta vuelve a poner sobre la mesa la tensión entre política ambiental, seguridad energética y estabilidad regulatoria, en un momento en el que cualquier error de cálculo puede devolver al país al fantasma del racionamiento.







