En las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en un terreno abierto de Sabana Grande, zona rural de San Juan del Cesar, un equipo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) recuperó una estructura ósea que podría poner fin a más de dos décadas de incertidumbre para una familia kankuama del corregimiento de Atanquez, en Valledupar.
La historia se remonta a febrero de 2001, cuando Arturo salió de su casa tras recibir la visita de un conocido que le pidió acompañarlo. Nunca regresó. Desde entonces, su nombre quedó atrapado entre versiones sin confirmar: que había sido reclutado, que se unió a un grupo armado o que murió en combate. Ninguna hipótesis pudo contar realmente lo que había sido de Arturo a su familia.
¿Cómo se logró el hallazgo?
El hallazgo se dio en medio de labores de prospección luego de recibir solicitudes de búsqueda relacionadas con casos similares en la zona. Guiados por testimonios de la comunidad, los investigadores llegaron hasta un punto entre un arroyo y la vegetación espesa, donde encontraron los restos que hoy abren la posibilidad de una identificación y, con ella, una despedida digna.
El cuerpo será trasladado al Instituto de Medicina Legal para establecer su identidad. Mientras avanza ese proceso, el caso vuelve a poner en evidencia la magnitud de la tragedia: en Colombia hay más de 136 mil personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado.






