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“Este año debemos abrir la nueva torre del Palacio de Justicia”: director ejecutivo de Administración Judicial de Valledupar

Tras 12 años de gestiones y una inversión superior a los $50.000 millones, la segunda torre del Palacio de Justicia de Valledupar se alista para su apertura. Carlos Manuel Echeverri Cuello, director seccional de Administración Judicial, explica cómo esta “ciudadela” de 11 pisos y tecnología sostenible transformará la atención al ciudadano y la eficiencia de los despachos en el Cesar.

Carlos Manuel Echeverri Cuello, director seccional de Administración Judicial, quien lidera la transición hacia la nueva infraestructura judicial en el departamento

Carlos Manuel Echeverri Cuello, director seccional de Administración Judicial, quien lidera la transición hacia la nueva infraestructura judicial en el departamento

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Carlos Manuel Echeverri Cuello, vallenato, abogado, especialista en derecho público económico, magíster en derecho y maestría en administración de negocios, ha sido jefe de asuntos laborales de la extinta Caja Agraria, secretario general del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, subdirector administrativo del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, experto financiero del Programa de Modernización de la Contraloría General de la República, catedrático de la Universidad Sergio Arboleda y actual director ejecutivo seccional de Administración Judicial de Valledupar, asegura que este año estará en servicio la segunda torre.

EL PILÓN: ¿Cómo te has sentido prestándole servicios a la Rama Judicial del Poder Público? ¿Qué satisfacciones y desilusiones has tenido?

Las funciones que he desempeñado son muy retadoras, ya que las responsabilidades son diversas y exigen de forma permanente reinventarse. Ello debido a que, si bien los problemas que surgen son de similar característica, en la práctica, debido a la dispersión de despachos ubicados a lo largo del departamento y la rotación del personal, exigen un manejo diferenciado y la necesidad de definir estrategias de interacción de forma permanente, con el fin de poder detectar las problemáticas y analizar el abordaje de las mismas.

Satisfacciones son muchas las que he tenido en mi desempeño como director, ya que en la práctica la prestación del servicio exige proponer condiciones de mejora permanentes, que conllevan a explorar nuevas vías que permitan atender procesos cambiantes, máxime cuando el surgimiento de la pandemia del covid implicó, en gran medida, un cambio de paradigmas para la administración de justicia y permitió construir una nueva manera de desempeñar las diferentes actividades, lo cual considero que ha sido muy positivo.

Así mismo, como quiera que el ámbito de competencias de esta dirección corresponde a todo el departamento del Cesar, salvo los municipios de González y Río de Oro, ha sido muy satisfactorio poder intervenir y modernizar todas y cada una de las sedes propias de la Rama Judicial, ubicadas en Valledupar, Codazzi, Aguachica, Chiriguaná, Curumaní y Chimichagua, así como participar en la construcción de los palacios municipales de La Paz, Manaure, Becerril, La Jagua de Ibirico, La Gloria y Tamalameque. Esto sin dejar de lado que en la presente vigencia se tiene prevista la construcción del Juzgado de Pueblo Bello y queda pendiente la construcción de la sede de los juzgados de San Diego.

Desilusiones, no puedo hablar de desilusiones porque, como expresé, cada situación ha sido un reto e implica aplicarse con determinación a resolver los temas que se proponen o surgen.

EL PILÓN: ¿Cómo fue ese crecimiento de la virtualidad judicial?

La pandemia, en medio de todo, trajo consigo la necesidad de replantear la prestación del servicio de administración de justicia, pasando de un modelo presencial a uno virtual.

Dicha circunstancia ha definido tres momentos que podría definir como la implementación obligatoria, que surgió de la crisis derivada de la pandemia; una segunda que corresponde a la aprehensión y uso masivo por parte de los servidores judiciales y usuarios externos, de las herramientas virtuales; y otra que corresponde a los nativos digitales.

En mi criterio, estimo que el proceso, si bien en un primer momento podría decirse que fue traumático, pasó a generar un modelo de gestión más ágil de los procesos y en general de la gestión judicial. Así mismo, considero que, en materia de realización de audiencias, el cambio de modelo conceptual ha permitido un mayor nivel de evacuación de las mismas.

Creo que se debe profundizar la capacitación tanto a servidores judiciales como a los abogados litigantes en el uso de las tecnologías, lo cual se ha venido realizando por parte de la Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla, del Consejo Superior de la Judicatura, pero ello debe acompañarse de forma urgente como práctica universitaria en las facultades de Derecho. De igual manera, se debe insistir en la programación razonable de audiencias, lo cual, junto al esfuerzo que desde el Consejo Superior de la Judicatura se ha venido haciendo para aumentar la conectividad o la ampliación de los aplicativos existentes, contribuirá en esta materia. Desde luego, en la medida que institucionalmente y desde la academia se promocione el uso de las tecnologías de información, seguramente el avance va a continuar y se va a estabilizar.

EL PILÓN: Nos acostumbramos a ver las oficinas frías y solitarias… ¿cierto?

Pienso que las medidas adoptadas en materia de virtualidad han permitido una mayor y mejor organización de los inmuebles existentes, ya que muchos de los servicios se brindan a través de los canales y herramientas virtuales.

Podría decir que los espacios físicos en la actualidad siguen siendo utilizados por usuarios internos y externos, pero dentro de un criterio de racionalidad y, lejos de encontrarse solas las sedes judiciales, en la práctica podemos decir que los usuarios externos concurren a estas para lo necesario, lo que en la práctica garantiza una mayor concentración de los servidores judiciales en el impulso y evacuación de los procesos judiciales.

Desde luego, pese a que una obra como la segunda torre del Palacio de Justicia de Valledupar llega en la época pospandemia, el mismo fue concebido desde mucho tiempo atrás y ha sido fruto de una lucha de largo aliento, desde su concepción, modelación, gestión, asignación de recursos y, por último, la construcción propiamente dicha, que comprometió un gran esfuerzo para que pudiera materializarse, ante instancias internas como externas.

De igual manera, dicho proyecto viene a crear una especie de ciudadela judicial, ya que busca integrar la mayoría de los despachos en la sede, cuya circunstancia, desde luego, implica remodelar y ajustar el edificio actual a las nuevas necesidades y enfoque de modernidad que la nueva torre trae consigo.

EL PILÓN: ¿Qué características tiene la obra de esa segunda torre?

La segunda torre del Palacio de Justicia de Valledupar va a tener once (11) pisos con un sótano y semisótano de parqueaderos, diseñada con espacios para 66 vehículos, y por lo menos 18 motos y 22 bicicletas.

Esta es una obra contratada por la Dirección Ejecutiva de Administración Judicial por un valor de aproximadamente $50.000 millones y una interventoría de $4.200 millones, y que albergará el Tribunal Superior de Valledupar, el Tribunal Administrativo del Cesar, la Comisión de Disciplina Judicial, el Consejo Seccional de la Judicatura, los Juzgados Administrativos, Juzgados Laborales y Civiles de Restitución de Tierras.

La misma ha sido construida con todas las funcionalidades y diseños modernos, para ofrecer a la ciudad de Valledupar y, en general, al distrito judicial instalaciones modernas con espacios que garanticen la presencia transitoria de procuradores y defensores públicos cuando se requiera. De igual manera, la torre contará con paneles solares, fue diseñada con un máximo de ventilación natural para que los equipos no tengan tanta carga y el sistema eléctrico cuenta con equipos de iluminación para garantizar eficiencia energética.

Desde luego, fruto del crecimiento exponencial de los despachos en este circuito desde hace algunos años, lo mismo que el tiempo que tomó desde la concepción hasta la materialización del proyecto (aproximadamente unos 12 años), con miras a hacer más fluidos los procesos, ha rebasado la proyección inicial que buscaba integrar la totalidad de los despachos de la ciudad en esta sede, reduciendo los costos. Sin embargo, en la anterior vigencia se contrató una consultoría que busca definir la intervención del edificio actual mejorando las áreas de servicio, ampliando áreas disponibles para despachos y dependencias, lo cual se realizará parcialmente este año.

EL PILÓN: ¿Cuándo estiman que se pueda entregar al servicio?

Se estima que la entrega de la obra se efectuará en el mes de agosto del presente año, pero en el entendido que luego de ello será necesario contar con la certificación e integración a la red eléctrica, que puede tardar unos 3 meses más; es decir, aproximadamente podrá estar al servicio de los usuarios internos y externos en el mes de noviembre del presente año.

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“Dicho proyecto viene a crear una especie de ciudadela judicial, ya que busca integrar la mayoría de los despachos en la sede”.

Pies de foto

Carlos Manuel Echeverri Cuello, director seccional de Administración Judicial, quien lidera la transición hacia la nueva infraestructura judicial en el departamento.

La nueva torre del Palacio de Justicia contará con 11 pisos y paneles solares; se estima que esté operativa para el mes de noviembre tras su conexión eléctrica.

POR: EL PILÓN

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