En una decisión que marca un endurecimiento significativo de la política monetaria, la Junta Directiva del Banco de la República decidió este viernes incrementar en 100 puntos básicos su tasa de interés de intervención, situándola en el 10,25%.
La medida responde a una creciente preocupación por el desanclaje de las expectativas de inflación y un repunte en los precios básicos al cierre del año anterior.
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El principal detonante de este ajuste fue el cambio drástico en las proyecciones del mercado. Según el Emisor, las expectativas de inflación de los analistas para el cierre de 2026 saltaron del 4,6% al 6,4% en tan solo un mes.
A esto se suma que la inflación básica —aquella que excluye los precios volátiles de alimentos y regulados— repuntó al 5,02% en diciembre, señalando presiones persistentes en el núcleo de la economía.
El crecimiento del país
El panorama macroeconómico muestra una economía que sigue marchando a un ritmo robusto, quizás más de lo que la autoridad monetaria considera prudente para la estabilidad de precios.
El equipo técnico estima que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025 habría alcanzado el 2,9%, impulsado por una fuerte demanda interna tanto del sector privado como del público. Sin embargo, este dinamismo ha traído efectos colaterales, como la ampliación del déficit de cuenta corriente, que pasó del 1,6% en 2024 a un estimado del 2,4% del PIB en 2025, alimentado por un aumento significativo en las importaciones.
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El contexto internacional añade otra capa de complejidad. La Junta Directiva destacó la elevada incertidumbre proveniente del exterior, citando riesgos latentes como el escalamiento de conflictos comerciales, las nuevas medidas migratorias en Estados Unidos y la percepción de riesgo soberano sobre Colombia.
Con este movimiento, la mayoría de la Junta busca enviar un mensaje contundente para que la inflación retome una senda decreciente, dejando claro que las decisiones futuras seguirán dependiendo estrictamente de la nueva información disponible.












