CULTURA

El palo’e mango entre cantos, recuerdos y exámenes científicos

El palo de mango ha sido lugar para quienes se ponen citas de negocios, encuentros amorosos, tertulias y fue por años el termómetro para los grandes personajes de la vida pública colombiana.

El Rey Vallenato Fernando Rangel le regaló una serenata al Palo de mango.

El Rey Vallenato Fernando Rangel le regaló una serenata al Palo de mango.

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El ganadero y agricultor vallenato Eloy Quintero Baute, con un grupo de amigos, sembró la mañana del sábado siete de agosto de 1937 el hoy famoso palo ’e mango de la plaza Alfonso López de Valledupar. Por estos días el árbol fue sometido a un examen científico, conocido como tomografía sónica, patentado en Alemania.

Lo anterior es un método de diagnóstico no destructivo utilizado principalmente en arboricultura para evaluar la salud interna de árboles en pie. A través de sensores puestos alrededor del tronco, midiendo la velocidad del sonido (vibraciones) para detectar cavidades, caries o madera descompuesta.

Al respecto, el ingeniero agrícola y máster en ciencias ambientales, Jairo Rosero Narváez, ponente del pasado 9.º Foro del Árbol, después del examen entregó su concepto. “En términos generales se notó que el árbol tiene una pudrición interna en su centro y su estructura general se mantiene estable y no representa por ahora un riesgo de caída, pero sí exige cuidados y manejo técnico. El suelo a su alrededor está endurecido recomendándose un cambio inmediato aplicándole nutrientes, porque las raíces van a comenzar a deteriorarse”, señaló.

Al final del examen se concluyó que el problema de fondo no es la edad del palo ’e mango, sino las intervenciones humanas mal hechas como cortes antitécnicos, heridas sin sellar, rellenos con cemento y cambios bruscos del suelo.

Cómo ha avanzado vertiginosamente la ciencia, pero no ha podido diagnosticar los recuerdos exactamente cuando el compositor Rafael Manjarrez Mendoza, hace casi 40 años, desde muy lejos, preguntó lleno de una gran ‘Ausencia sentimental’ por no poder estar presente en el Festival de la Leyenda Vallenata, si el palo e mango estaba en la plaza igual, y la respuesta fue afirmativa.

El palo de mango se la ha pasado dando frutos, y en ese lugar ha servido durante muchos años como punto de referencia a quienes se ponen citas de negocios, encuentros amorosos, lugar de tertulias y fue por años el termómetro para los grandes personajes de la vida pública colombiana, cuando en las campañas políticas medían fuerzas. Si la manifestación llegaba o pasaba del palo’e mango, así se medía el grado de aceptación.

Testigo del Festival Vallenato

Este famoso árbol marcó la pauta durante 36 versiones del Festival de la Leyenda Vallenata y fue testigo de la coronación de muchos Reyes Vallenatos y de presentaciones artísticas. En ese sentido las notas de los acordeones también lo alimentaron.

De igual manera, Consuelo Araujonoguera dijo en su momento: “Si el palo’e mango hablara, tendría que empezar a contar las lágrimas que hemos derramado, las iras que he cogido, las injusticias que han cometido, los insultos que nos han proferido, pero también terminaría cantando ‘El amor, amor’, para decirles a todos que el Festival de la Leyenda Vallenata es una institución, que gracias a Dios ya está consolidada, que es como un tren al que hay que prenderle la máquina y camina solo, y que además representa la más grande unidad, la fraternidad y la convivencia de un país cansado de duelos y afónico de largos llantos. Es la identidad de Valledupar ante Colombia y el mundo”.

Muchas veces con acordeón, caja, guacharaca y unos versos se le agradeció por haber sido testigo de las más grandes batallas musicales, esas que libraron los juglares que tuvieron la sapiencia precisa para cantarle al mundo. “Ay debajo del palo e’ mango donde yo quiero abrazarte, y al oído preguntarte, ¿negra qué te está pasando?”. También le regalaron un poema. “Bajo la sombra del viejo palo e’ mango, donde el tiempo detiene su paso, hemos tejido nuestro romance, unidos en un suave abrazo”.

Tantos y tantos años que el palo e’ mango lleva adornando la plaza más importante de Valledupar. Ese palo creció como cualquier otro, recibiendo hasta serenatas en su cumpleaños, siendo la más recordada la brindada por el Rey Vallenato Fernando Rangel Molina y los verseadores Andrés Beleño y José Félix Ariza.

Recuerdos de Gustavo Gutiérrez

Una de esas mañanas el compositor Gustavo Gutiérrez Cabello, ese que canta en Valledupar cuando sale el sol, sacó un rato de su tiempo para sentarse debajo del palo de mango, y platicar de sus recuerdos.

“El palo e’ mango tiene gratas añoranzas para mí porque en la plaza jugamos los niños y llegábamos a recrearnos. También en el primer concurso de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata del año 1969, el lugar donde se puso la tarima fue debajo del palo e mango. Ese año gané con el paseo ‘Rumores de viejas voces’. Este es un sitio emblemático que significa mucho para mí”, expresó con emoción Gustavo Gutiérrez.

Cuando la nostalgia revoloteaba por su memoria cantó un verso de esa canción. “Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no se escucharán los goces de tu sentido cantar. Ya se alejan las costumbres del viejo Valledupar, no dejes que otros te cambien el sentido musical. Y mis amigos, mis amigos yo sé que me recordaran porque mi nota es muy sentida, mi nota es muy sentimental”. 

Los vallenatos siguen sombreando pidiendo que las hojas del palo’e mango no se vayan a marchitar por el tiempo, deseando el mejor diagnóstico para que sume más de cien años y entre rama en rama el viento pueda silbar cada mañana.

Por : Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

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