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¿Por qué no hay transporte escolar aún en los corregimientos al norte de Valledupar? Secretaría de Educación responde

Karol Soto explica retrasos en buses escolares 2026 para La Vega Arriba, Atánquez y Patillal: falta de matrículas consolidadas obliga a niños a caminar cinco kilómetros o pedir ‘chances’. “Es política de permanencia, no dependencia”.

Gael Barros Arrieta, estudiante de octavo en la I.E. Patillal, extiende la mano en la vía entre La Vega Arriba y Patillal. Bajo el sol abrasador de las 1:30 p.m., espera un chance para regresar a casa tras el colegio. Foto: EL PILÓN.

Gael Barros Arrieta, estudiante de octavo en la I.E. Patillal, extiende la mano en la vía entre La Vega Arriba y Patillal. Bajo el sol abrasador de las 1:30 p.m., espera un chance para regresar a casa tras el colegio. Foto: EL PILÓN.

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La Secretaría de Educación de Valledupar atribuye los retrasos en el transporte escolar 2026 a la falta de matrículas consolidadas por parte de padres de Río Seco, La Vega Arriba y Atánquez, que aún esperan el servicio para inscribir a sus hijos en la I.E. Patillal. La funcionaria Karol Soto insiste en que el bus no es un requisito indispensable para asistir a clases.

“Es una política de permanencia, no una dependencia”

Karol Soto, secretaria de Educación municipal, defendió el proceso durante una entrevista con EL PILÓN: “El transporte hace parte de algo del plan de acción que se llama estrategias de permanencia. Realmente no es que los niños dependen de ir a sus clases porque haya un transporte que están facilitando el ministerio por la administración. Es una póliza que nosotros damos para que los niños permanezcan”.

La funcionaria enfatizó que, con o sin buses, los estudiantes deben asistir: “Ante eso haya o no haya transporte, de verdad que evitar un accidente o no que le pase a los muchachos, créeme que no es una dependencia de que este proyecto funcione”. Soto cuestionó que padres esperen el servicio para matricular: “Está pasando que los padres están esperando a que llegue transporte para ir a matricular a su muchacho”.

Matrículas incompletas paralizan las rutas

El núcleo del problema, según Soto, radica en la consolidación de datos. “Yo no puedo adjudicar un contrato a la cantidad de niños que tengo, voy a hacerlo como el trabajo que voy a hacer”, explicó. La Secretaría requiere el número exacto de estudiantes por corregimiento para licitar rutas precisas hacia Patillal, Río Seco, La Vega Arriba y Atánquez.

“Nosotros creamos las rutas realmente para estas diferentes instituciones. Es decir que mientras terminan de consolidar el número total de estudiantes en los corregimientos que van a una institución o a otra, los padres tienen que velar mientras tanto por que los estudiantes sí se mantengan y estén”, agregó. Esto explica por qué, a una semana del inicio de clases (20 de enero), decenas de niños como Gael y Antonella Barros Arrieta aún piden chance en vías destapadas de 5 km.

Descoordinación con PAE y llamado a la responsabilidad parental

Soto diferenció el transporte del Programa de Alimentación Escolar (PAE), que sí inició en Patillal: “No son proyectos que lleven la misma planeación, porque al momento de ejecutarse, nosotros enviamos rutas, mientras que en la alimentación escolar nosotros enviamos porciones de comida”. Admitió dificultades iniciales en ambos por matrículas pendientes: “No teníamos la cantidad exacta de los estudiantes y aunque la gente diga ‘Es que tú tienes que tener una proyección’, sí, claro, yo tengo mi proyección, pero aquí te puedo mostrar la fila de las personas todavía tratando de buscar un cupo“.

La secretaria hizo un llamado directo a padres: “Tenemos que hacer un llamado a los padres de familia a ser conscientes y a entender también que las estrategias pueden funcionar solo si tú estás cumpliendo tu parte y que este es un trabajo en equipo”. Criticó traslados injustificados: “Estamos llegando aún más a los muchachos, pero los estamos mandando a otras veredas a estudiar, teniendo (instituciones educativas) en nuestra propia vereda”.

En marzo, pero con condiciones

Ante la tradición anual de protestas —cierre de portones y visitas a medios a fines de febrero— EL PILÓN quiso conocer si hay posibilidades de contar con transporte escolar antes de la segunda semana de marzo. Soto prometió avances: “Sí, claro que sí, seguro que sí, pero todo depende de ellos también”.

El anuncio contrasta con testimonios de estudiantes como David Guerrero Orozco (grado 11°), quien camina o pide chance “a lo que sea”, y madres como Luisa Noros, preocupadas por la inseguridad: “Mire cómo está la situación, tanta inseguridad, se los llevan”. Mientras la Secretaría insiste en que las escuelas existen “para que tengas cercanía a tu barrio”, familias rurales rechazan matrículas locales por calidad educativa en Patillal, generando un círculo vicioso que Soto califica de “caprichos”.

La funcionaria cerró optimista: “Estamos completamente preparados, no hemos tenido vacaciones, tengo un equipo muy fuerte de planeación […] pero sí dependemos de este acompañamiento de los padres, de la alcaldía”. Resta saber si la presión y las matrículas pendientes aceleran lo que cada febrero se resuelve entre chances, caminatas y portones cerrados.

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