A sus 66 años, Rafael Enrique Benjumea Martínez recuerda con precisión aquel día de 1975 en el que gastó 70 pesos —de los 90 que había ganado recogiendo algodón— para hacer una inversión que le costó un “coscorrón” y un fuerte regaño de su madre. Ese año, Rafael compró el elepé ‘Versos del alma’, grabado por Daniel Celedón e Israel Romero, sin saber que con esa adquisición iniciaba la colección más completa de la discografía de un dúo que, tiempo después, haría historia en la música vallenata.
“Yo era un estudiante de primaria y mi mamá casi me estrelló el disco en la cabeza porque esa plata era para los libros. Al final solo me quedaron 20 pesos y me tocó guardar el disco en una casa vecina hasta que a ella se le pasara la rabia”, recuerda Rafael.
En su natal Distracción —hoy municipio de La Guajira, pero entonces corregimiento de Fonseca— hoy se resguardan los 19 LP, casetes y CD que grabaron Rafa e Isra, junto a los 24 trabajos lanzados por el Binomio de Oro tras la muerte del ídolo de Becerril. “Comencé con los discos de acetato, los ‘longplays’. Después salió el casete, pero siempre los buscaba originales; nada de ‘piratas’. Yo hacía el esfuerzo y los compraba. Luego llegaron los CD y también los adquirí”, señala Rafael.
Un tesoro de 11.000 piezas
Lo que más sorprende de esta inédita colección, incluso más que la conservación de las carátulas, es la pulcritud de los acetatos. Pareciera que los años no hubiesen pasado por ellos; cualquier aguja de tocadiscos los pondría a sonar con la misma nitidez de la década de los 70. “Todos los días los limpio y les doy vuelta. Ese es mi hobby”, afirma este padre de tres hijos que, con el respaldo de un matrimonio de 40 años, ha convertido su hogar en un santuario del vallenato físico. “La hembra sí dice a veces que eso es basura porque ya no se usa, pero a la larga me respetan la colección y allá nadie me bota nada”, confiesa.
Ante la desaparición de los formatos análogos, Benjumea no se detuvo y adquirió las versiones en CD de los trabajos que ya tenía en acetato para poder disfrutar de la música en el ‘pasacintas’ de su vehículo. “Cuando muere Rafa, o incluso antes, el CD empieza a llegar a Colombia. Entonces decidí que, si ya tenía los discos y los casetes, debía tener también el CD para escucharlos en el carro y dejar el disco protegido en casa”, explica.
Le puede interesar: “Al que mandabas a vender aguacate, ahora canta en el Club Valledupar”: la emotiva charla de Marcos Díaz con EL PILÓN
En su visita a EL PILÓN, Rafael repasó las carátulas que son históricas, como ‘Todo corazón’ (1993) —donde el ‘Pollo’ Isra aparece junto a una silla vacía en honor a su compañero— o ‘De América’ (1991), la última que Rafael Orozco alcanzó a lanzar antes de su vil asesinato. “Es difícil escoger una ante tanta elegancia”, afirma.
A pesar de las décadas, Rafael explica cada portada con memoria prodigiosa. Al tomar el álbum ‘Lo nuestro’ (1995), detalla: “Acá aparece Jean Carlos Centeno como único cantante. Y vemos aquí, con todo respeto, a la mamá del Pollo e incluso al Morre Romero. Esta foto fue en Villanueva”.
Como anécdota relata que, tras la reciente misión de Artemis 2, se puso de moda, a manera de memes, la portada del álbum ‘2000’ del Binomio de Oro de América; la cual es un montaje de la foto de la STS-69, de la misión del trasbordador Endeavour en 1995. “Ahí la tengo, mírela… no me falta ni una”, dice con la seguridad de quien ha dedicado toda su vida a coleccionar música.
Según su último inventario, posee más de 2.000 elepés, 8.000 casetes y 1.500 CD, abarcando a todos los artistas vallenatos.
‘CBS’ conserva más de 2.000 elepés en perfecto estado, un archivo que hoy es pretendido por el Ministerio de Cultura. Foto: Said Armenta.
El ‘CBS’
En Distracción y Fonseca, a Rafael pocos lo conocen por su nombre de pila. Para el pueblo, él es ‘CBS’, un apodo que se convirtió en su sello de identidad hace más de medio siglo.
“Ese nombre me lo puso un amigo, Álvaro Gómez. En esa época yo grababa los conjuntos en las fiestas con una grabadora 330 Caracol; al día siguiente la gente escuchaba y decía que eso se oía clarito. Entonces él me dijo: ‘tú eres como la CBS (la casa disquera), tú eres la sucursal aquí’”, relata entre risas. Lejos de molestarle, Rafael adoptó el seudónimo con el orgullo de quien sabe que su casa es, en efecto, un archivo histórico de la industria fonográfica.
Su vida transcurrió entre el trabajo pesado y la pasión por el surco. Fue uno de los primeros operadores de la mina de Cerrejón en 1983, y luego sirvió durante 24 años como conductor en el Ejército Nacional, de donde se pensionó. Sin importar el uniforme o el oficio, su tarjeta de crédito siempre tuvo un cupo reservado para las discotiendas de Bogotá, Medellín o Barranquilla. “A veces me gastaba 200.000 pesos de una vez comprando lo que me faltaba para que la colección no se quedara atrás”, confiesa.
Rafael Benjumea. Foto: Said Armenta
Un sueño que espera por el ‘Pollo’ Irra
A pesar de la magnitud de su archivo, que incluye las joyas grabadas por Rafael Orozco con Emilio Oviedo y de Israel Romero con Daniel Celedón, antes de fundar el Binomio, Benjumea Martínez carga con una pequeña espina en el corazón. Viajó en el pasado Festival —en homenaje a este dúo— a Valledupar con la ilusión de que Israel Romero o Clara Cabello —viuda de Rafael Orozco— vieran, en vivo y en directo, este testimonio físico de su legado.
“Me voy con esa poquita frustración porque no se dio el momento. Quisiera que el ‘Pollo’ la mirara, la analizara. Yo he almorzado con él en Distracción, nos conocemos del fútbol, pero esta vez no pudimos coincidir”, lamenta.
Sin embargo, Rafael no pierde la esperanza. Tanto para encontrarse pronto con el Pollo como para cumplir un viejo anhelo: abrir un museo en La Guajira que cuente la historia del vallenato a través de sus carátulas y acetatos. El Ministerio de Cultura ya le echó el ojo a su tesoro, y él solo espera que el proyecto no se quede en papeles.
Al final de la entrevista, Rafael guarda con cuidado sus tesoros en la maleta y se despide. Mientras existan hombres como él, la época dorada de nuestra música seguirá viva, ya sea al paso de una aguja de tocadiscos o en el parlante portátil que hoy lo acompaña de regreso a Distracción. ‘CBS’ nos deja claro que, aunque la tecnología cambie, el sentimiento de Rafa e Isra, y de la música vallenata, nunca pasará de moda.
Por: José Alejandro Martínez V.







