VALLEDUPAR

Las “siete plagas” que amenazan al Centro Histórico de Valledupar

La Alcaldía de Valledupar inició reuniones para la contratación de la actualización del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Centro Histórico.

Los locales comerciales en arriendo en el centro histórico de Valledupar reflejan el abandono cívico y municipal. Foto: Jaiber Jiménez.

Los locales comerciales en arriendo en el centro histórico de Valledupar reflejan el abandono cívico y municipal. Foto: Jaiber Jiménez.

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El centro histórico de Valledupar continúa en un preocupante proceso de abandono municipal y cívico. Decenas de locales comerciales permanecen cerrados o sin arrendar desde hace meses e incluso años, mientras la afluencia de personas se mantiene baja, afectando la vitalidad del sector y la economía local. La falta de interés por este espacio ha despertado inquietudes entre expertos y ciudadanos.

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EL PILÓN conversó con el arquitecto Carlos Vidal, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos capítulo Cesar, quien ha seguido de cerca la situación del Centro Histórico. Vidal relató que recientemente asistió a una reunión organizada por el municipio para preparar la actualización del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Centro. “El municipio nos citó a varios a una reunión preparatoria para la contratación de la actualización del plan porque ya es tiempo de hacerlo. Invitaron a varias instituciones, pero la convocatoria no fue buena y quedaron en volver a citar”, señaló.

Locales en arriendo o abandonados en el centro histórico de Valledupar a la espera de la creación del PEMP. Fotos: Jaiber Jiménez.

El arquitecto expresó su preocupación por la falta de inclusión ciudadana en el proceso. “Me preocupa mucho que cometan otra vez la elaboración del PEMP sin tener en cuenta a la ciudadanía, como pasó la vez pasada. Hicieron algo muy cerrado, pusieron muchas cosas que no han favorecido al centro”, criticó.

¿Qué es el PEMP?

Un Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) es una herramienta de gestión diseñada para asegurar la protección, conservación y sostenibilidad de los Bienes de Interés Cultural (BIC), que comprenden edificaciones, lugares u objetos de valor para la historia y la identidad de una comunidad o país. En Colombia, la Ley 1185 de 2008 establece que cada uno de los 45 centros históricos declarados como BIC debe contar con un PEMP formulado, cuyo propósito es definir acciones a corto, mediano y largo plazo para la recuperación y el disfrute colectivo de estos bienes, garantizando su conservación y promoviendo el conocimiento y la valoración del patrimonio cultural entre la comunidad.

Locales en arriendo o abandonados en el centro histórico de Valledupar a la espera de la creación del PEMP. Fotos: Jaiber Jiménez.

La elaboración de un PEMP implica el estudio histórico y la valoración del bien, así como diagnósticos físico-espaciales que incluyen el medio ambiente, la estructura urbana, la movilidad, la infraestructura vial, el espacio público, los equipamientos, la vivienda y las amenazas o vulnerabilidades, además de inventarios de bienes arquitectónicos y diagnósticos socioeconómicos, administrativos y financieros, considerando también el patrimonio mueble e inmaterial. 

El proceso se inicia con la recopilación de información necesaria para definir temas estratégicos, seguido de una evaluación técnica y comunitaria del estado actual del bien y su entorno, para luego desarrollar una propuesta integral que oriente la conservación, recuperación y sostenibilidad del sector. Dicha propuesta es presentada ante el Ministerio de Cultura para su aprobación y, posteriormente, se implementan y supervisan los programas y proyectos definidos. La participación ciudadana desempeña un papel fundamental en la construcción del PEMP, ya que permite identificar problemas y oportunidades del territorio que servirán como insumos esenciales para el diseño de planes y acciones concretas.

Las plagas del centro histórico

Vidal señala que al centro histórico de Valledupar lo han azotado lo que él denomina como las “siete plagas”: acumulación de basuras, escasas actividades económicas, vandalismo, criminalidad, problemas de movilidad, presencia de habitantes de calle y animales errantes. 

Este abandono se refleja claramente en el deterioro urbanístico del sector y en la paralización de proyectos que podrían impulsar su revitalización. Por su parte, algunos vallenatos expresan su frustración ante la situación, comentando que “esa concesión de tránsito ha sido lo peor para la ciudad, y lo peor es que ahora se extiende a calles fuera del centro, es horrible”. Además, advierten que ni el centro histórico ni la economía de varias cuadras a su alrededor se salvarán de un enemigo silencioso: las detecciones electrónicas.

Vidal detalló un caso ilustrativo: “La manzana donde tengo mi oficina está bloqueada por normas del PEMP. El Estado puso como condición que los dueños se asociaran para realizar proyectos conjuntos con ciertas alturas, pero eso no se ha dado ni parece que vaya a darse. Entonces, el centro sigue su declive”.

Diálogo entre actores

Además, el arquitecto hizo énfasis en la falta de diálogo entre los actores que habitan y trabajan en el centro histórico: “Los que usamos y vivimos allí no estamos aportando a la construcción del plan, y si llegamos a las reuniones divididos y sin posiciones claras, no vamos a lograr nada. La alcaldía terminará haciendo cosas que no han sido muy conscientes”.

Para revertir esta tendencia, el arquitecto propuso acciones concretas: “Podríamos identificar actores clave del centro: usuarios, propietarios y comerciantes. Necesitamos saber qué piensan y qué proponen para revitalizar la zona», sugirió. También planteó incentivos fiscales para quienes inviertan en el centro, por ejemplo, exenciones en impuesto de industria y comercio para negocios que generen empleo, o descuentos en predial para viviendas en el área.

Basuras en el centro

El experto destacó la problemática de la recolección de basura: “Las esquinas donde hay contenedores están hechas un desastre por el mal manejo de desechos, lo que genera mal olor y poca estética. Esto desincentiva aún más la visita al centro”. 

El abandono del Centro Histórico de Valledupar refleja la falta de una estrategia integral y participativa, necesaria para proteger el patrimonio y dinamizar la economía local. Mientras tanto, decenas de locales permanecen vacíos y la vida en el centro continúa paralizada, el diálogo debe darse entre el gobierno, la comunidad y sector privado para que unan esfuerzos y devuelvan a Valledupar el brillo de su pasado histórico.

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